Una oleada de robos mantiene en jaque a los comercios de la calle Conde Torreanaz de Torrelavega

Una oleada de robos mantiene en jaque a los comercios de la calle Conde Torreanaz de Torrelavega
Luis Palomeque

El último hurto se produjo hace una semana en una tienda de telefonía móvil y los cacos utilizaron el método del butrón

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Bares, tiendas de móviles, ropa, tintorerías, asesorías, carnicerías, deporte, decoración de uñas, depilación, tatuajes... En la confluencia de las calles Mártires y Conde Torreanaz, en pleno corazón de Torrelavega, se termina primero enumerando los comercios desvalijados que los que no han sufrido la ola de robos de los últimos meses. Butrones, rotura de puertas y escaparates con tapas de alcantarilla o adoquines, cerraduras forzadas... Los amigos de lo ajeno, a veces profesionales o otras aficionados, han utilizado diversos métodos para sustraer lo que han podido a unos comerciantes, la mayoría modestos, que solo intentan sobrevivir y se sienten desprotegidos. Reclaman más presencia policial y han instalado alarmas, cámaras...

La última vez que actuaron los cacos fue el pasado día 4 en '2SIM', una tienda de telefonía móvil. Los vecinos escucharon golpes de madrugada, pero no avisaron a la Policía porque pensaron que eran obras. Esta vez sólo fue uno el que logró acceder al establecimiento y lo hizo por detrás, a través del portal y la sala de calderas del edificio, en la que hizo un agujero en la pared. «Tardó unas dos horas en entrar en la tienda», calcula Luis, el dueño, que reconoce que le llevaron diversos artículos, la mayoría móviles, que valen «unos cuantos miles de euros». «Mucha gente se quedó sin Reyes ese día», confiesa el comerciante, que también lamenta que nadie avisase a la Policía. «Hace dos años me pasó con una banda de profesionales, blinde los escaparates y ahora resulta que me entran por detrás», concluye.

A pocos metros, en la cafetería Brasil, el ladrón tuvo menos suerte. Gema, una de las responsables del establecimiento, le sorprendió con las manos en la masa: «Eran las dos y media de la tarde, lo teníamos todo lleno y me di cuenta de que alguien había saltado al almacén. Avisé a Esteban, el dueño, y le pilló en el pasillo del baño. A una de las camareras le faltaban la cartera, el móvil, las llaves de casa... a otra el dinero, una cazadora...». Era un hombre de «treinta y tantos» años, originario de una país del Este, que incluso se «pinaba» antes de llegar la Policía. «Pégame, pégame, decía. Después quería poner una denuncia por agresión; lo saben todo», afirma Gema, sorprendida también porque el mismo individuo «ya estaba en la calle al día siguiente y entró de nuevo en el bar a provocar».

«Era uno y entró haciendo un agujero en la pared después de pasar por el portal y la sala de calderas» Luis Telefonía móvil '2SIM'

«Avisé al dueño, le cogió en el pasillo del baño y todavía se pinaba y decía: 'pégame', 'pégame'» Gema Cafetería Brasil

Justo enfrente, a Alberto, propietario de la tienda de deportes Sprint Sport, también le entraron a robar. Lo hicieron después de darle una patada a la «chapa» que tenía en la parte inferior de la puerta y se llevaron dinero y diverso material (zapatillas, ropa...). «Me hicieron un buen destrozo», reconoce el comerciante, que, al igual que el resto de afectados, no tarda en señalar otros sucesos similares en el entorno.

«Poca experiencia»

En la esquina, Marisa Fernández, de Moda Herreros, tampoco se libró, aunque reconoce que tuvo bastante suerte: «Rompieron la luna del escaparate con un adoquín de las obras de la calle Consolación. Hicieron mucho ruido y los vecinos avisaron a la Policía, que les pilló en plena faena. Fue sobre las cuatro de la madrugada». Según Marisa, los ladrones eran jóvenes que entraron «directos a la caja» y demostraron «poca experiencia».

La descripción coincide con la que realizan en la misma calle, unos metros más arriba, otros afectados que culpan de los robos a unos jóvenes «enganchados a la droga» que vivían en un piso y «bajaban a la calle a dar el palo». Es el caso de Rosa María, de la carnicería y tienda de alimentación Camarsa, a quien le hicieron la puerta de cristal añicos con una tapa de alcantarilla. «Entraron a por la caja y el resto ni lo tocaron», asegura. Un cliente, de origen marroquí, apunta que en el barrio de al lado, La Inmobiliaria, han desvalijado varios bares. «A unas chicas latinas les entraron dos veces en la misma semana», recuerda.

«Entraron directos a por la caja tras romper la puerta con una tapa de alcantarilla» Rosa María Alimentación 'Camarsa'

«Hicieron mucho ruido al romper el escaparate, los vecinos avisaron a la Policía y les pillaron» Marisa Moda Herreros

En el portal de al lado, Javier, de la asesoría Castrillo, confirma que los entresuelos tampoco se salvaron: «Entraron en uno y fueron pasando a los otros a través del patio». A Rosana Gutiérrez, que regenta una tienda de ropa en la 'Casa de los Escudos', le han robado dos veces en el escaparate que tiene en el muro de la finca y ahora toma más precauciones. «Ponemos por el día unas pocas cosas y por la noche lo recogemos. El seguro no lo cubre al no estar dentro de la tienda», explica.

A pocos metros, casi enfrente, Pedro Miguel regenta una tintorería que también recibió la 'visita' de los cacos, aunque no lograron entrar. «Aquí lo intentaron -señala-, rompieron el cristal. Fueron robos en toda la zona, en cuestión de mes y medio. Yo llevó aquí 21 años y nunca me ha pasado nada. Como no se lleven una alfombra o una chaqueta vieja...». Él también tiene claro que fueron los jóvenes que vivían en Conde Torreanaz, los mismos que «detuvo la Policía y ahora veo pasar por aquí todos los días».

«El único robo que queda por resolveres el último»

Tras la reciente oleada de robos en la confluencia de las calles Conde Torreanaz y Mártires, el concejal de Seguridad Ciudadana, Pedro Pérez Noriega, dice que «el único que queda por resolver es el último». Según Pérez Noriega, en la mayoría de los casos los ladrones fueron unos jóvenes que «vivían en un piso de Conde Torreanaz y bajaban a la calle a dar el palo por la zona». El edil regionalista asegura que esta banda de cacos, al igual que otras que actuaron el año pasado en la ciudad, pasó a disposición judicial tras ser detenida por la Policía. Pérez Noriega insiste en que Torrelavega es una ciudad segura y se remite a los datos oficiales que ofrece todos los años la Junta Local de Seguridad.

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