La Patrona ultima su montaje

Montaje de carruseles en la Avenida de la Constitución, eje principal del recinto ferial de La Patrona / Luis Palomeque
Torrelavega

Los feriantes instalan sus atracciones en El Zapatón a la espera del lanzamiento del chupinazo, que tendrá lugar mañana

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Un sinfín de camiones, hierros, tableros, toldos... Es el montaje del recinto ferial de La Patrona de Torrelavega en el barrio El Zapatón, un trabajo que los feriantes ultimaban este miércoles a la espera del lanzamiento del chupinazo, que tendrá lugar el viernes, y de que la meteorología mejore para que no se lleve por delante sus cada vez más escasos márgenes de beneficio. Y es que tienen miedo de que las fiestas de la capital del Besaya, siempre participativas, terminen arruinadas por el mal tiempo de este verano.

Todo el espacio disponible está ocupado: 4 churrerías, 5 puestos de vino dulce, 7 espectáculos, 8 atracciones para mayores, 16 infantiles, 2 tómbolas, 3 bares, 3 puestos de hamburguesas, 25 casetas, 1 bingo, 2 pistas de coches de choque, 4 heladerías, 12 puestos de baratijas, 3 espacios polivalentes y 3 destinados a colectivos sociales. El punto de asistencia sanitaria estará situado en la confluencia de las calles Escudero Espronceda y Lucio Mediavilla, y habrá cinco baños públicos, uno para personas con discapacidad.

«En la Plaza de la Llama coincidíamos con las ferias de vacas. Allí vi nacer al primer ternero» Santiago Naranjo. Atracción infantil

Santiago Naranjo Cervera, de 57 años, llega desde Cartagena (Murcia) con su atracción de «barcas de agua». Él acude a su cita con La Patrona desde que era un crío. «La noria que venía aquí era de mi abuelo», recuerda. Tampoco olvida el paso de las fiestas por la Plaza de la Llama, donde convivían con otras ferias: las de vacas. «Allí vi nacer por primera vez un ternero. Las amarraban a nuestro alrededor y aquello había que limpiarlo porque el ganado hacía sus cosas», señala.

Como ejemplo del apego de los torrelaveguenses a La Patrona, este veterano feriante destaca que es de las pocas ciudades en las que los vecinos «vienen a ver el montaje». «Son buenos clientes -añade-, les gusta la feria. Está el problema de la climatología, pero yo creo que también la buscamos, allí abajo hace demasiado calor, no se puede vivir. Aceptamos que el agua nos quite algún día porque, en el fondo, la gente se vuelca con nosotros».

«Torrelavega era una buena plaza, la ciudad del dólar, pero ahora se nota mucho el bajón» Gregorio Marcos. Tómbola

Poca alegría en los bolsillos

Otro veterano del recinto ferial, Gregorio Marcos, que regenta una de las dos tómbolas, es menos optimista: «La temporada está siendo parecida a las anteriores, no hay alegría en los bolsillos. Torrelavega era una buena plaza, la ciudad del dólar, pero ahora se nota mucho el bajón. Con sueldos tan bajos, la gente se dedica a pasear».

Este burgalés, que acude a La Patrona desde hace más de medio siglo, también es de los que mira al cielo estos días, porque «si llueve es mucho riesgo, el margen de ganancias es muy estrecho, estamos muy cerca del precipicio». Él tampoco olvida como «se movía el dinero» en Torrelavega, cuando las ferias estaban en La Llama, pero aquellos tiempos han dejado paso a otros en los que «vivimos de los abuelos».

Más joven es Beatriz, que instala su bar 'Las tres cubas', procedente de Valladolid, aunque su padre, Julio, apunta que ellos también acuden a La Patrona «desde hace más de 20 años». «Aquí dormimos fresquito -apunta-, pero si llueve no se puede hacer nada. Te quedas sin gente, es cuestión de suerte. Para la feria lo que hace falta es calor y moscas». Entre charcos, también pasea por el recinto ferial Ramiro Obregón, de la Asociación de Vecinos de El Zapatón, vigilante para que «dejen el barrio como estaba». Él es de los que piensa que «todo es un caos y falta mucho civismo».

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