«Les ha podido más la vergüenza»

Torrelavega

El cocinero Pedro del Ojo sólo pudo repartir 100 de las 500 comidas gratuitas destinadas a parados de Torrelavega por falta de asistencia

Luis, Rafael, Juan y Pedro del Ojo, durante el reparto de la comida. /Luis Palomeque
Luis, Rafael, Juan y Pedro del Ojo, durante el reparto de la comida. / Luis Palomeque
José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

«Les ha podido más la vergüenza que la necesidad», decía este viernes Pedro del Ojo, decepcionado porque sólo había podido repartir un centenar de las 500 comidas que había preparado para entregarlas gratuitamente a otros tantos parados del municipio. Pero el joven cocinero no se rinde: para que no se pierda la comida ha decidido entregar parte a asociaciones benéficas y organizar otro evento en otro punto de la ciudad. Eso sí, esta vez cobrará un precio simbólico.

Pedro lo tenía todo preparado, la carpa y la comida (alubias, atún, plátanos, yogures, pan, cubiertos, recipientes, bolsas, servilletas...), a la una de la tarde, la hora en la que tenía previsto iniciar el reparto de las raciones, pero no acudía nadie. «Ya me lo advirtió mi mujer, que es de Torrelavega», se lamentaba el cocinero, que no entendía el fracaso de un acto que en su pueblo (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz) hubiera sido «un éxito seguro». Quería hacer realidad un sueño, el de ayudar a los demás, que tenía desde niño, una etapa de su vida en la que reconoce que pasó «necesidad». Él regenta su propio negocio de «comida para llevar» (Mr Pollo) en la urbanización en la que este viernes sirvió la comida solidaria (Jardines de la Vega) y para hacer realidad su idea recabó el apoyo de proveedores, amigos, vecinos...

«Estoy jodido –explicaba–, se está cumpliendo el temor de que sobrase comida. La vergüenza impide a la gente acercarse, porque necesidad hay. Sólo en la parroquia de Tanos están dando de comer a 14 familias». Yel fracaso no fue debido a la falta de información: «Desde que salí en El Diario no he parado de atender a la gente, incluso me llamaron en directo desde la radio de Sanlúcar».

Uno de los que se sumaron a la iniciativa al verle en el periódico fue Juan, de conservas Arlequín, que aportó 400 latas de atún. También echaron una mano a Pedro otros dos cocineros, Rafael, un granadino que busca trabajo en Cantabria, y Luis, venezolano. «Ha sido el primer paso y ese siempre cuesta», decía Rafael, mientras el organizador insitía en que «hay que pulir la fórmula».

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