La retirada del amianto permite acabar la acera del Paseo del Niño

Una excavadora culminó ayer el derribo del garaje. / Luis Palomeque

El mineral se encontraba en la cubierta del garaje del antiguo bar Bolado, edificación en ruina que el Ayuntamiento pretende derribar

TORRELAVEGA.

Como establece el protocolo de seguridad, una empresa especializada se ha encargado de derribar el garaje que impedía concluir el primer tramo de las nuevas aceras del Paseo del Niño. Su cubierta era de fibrocemento (uralita), material que contiene altos niveles de amianto, un mineral que provoca cáncer. El garaje formaba parte del antiguo bar Bolado, edificación en estado de ruina que ha sufrido tres incendios en menos de un mes y que el Ayuntamiento pretende derribar.

Los trabajos del primer tramo de las ansiadas aceras, pendientes de construcción desde hace varios años, quedaron sin concluir a finales de junio por la presencia del amianto. Las aceras del Paseo del Niño se han iniciado, por fin, pero por tramos. El primero tiene unos 50 metros de longitud y discurre entre las confluencias de dicha calle con las de Pablo Garnica y José Gutiérrez Alonso. Los trabajos, realizados por la empresa local Saiz Bengoechea, quedaron paralizados a la espera del derribo del garaje, que se ha llevado a cabo en los últimos días.

Primero la seguridad

La pequeña edificación invadía parte de la acera, igual que una casa próxima. Según el alcalde, José Manuel Cruz Viadero, eran conocedores de la presencia del amianto, pero prefirieron optar «primero por la seguridad de los peatones y después por la estética». «Ya sabemos -explica- que, de momento, no ha quedado muy bonito, pero preferimos esperar y evitar el riesgo para los viandantes, que bastante han corrido ya en este tramo peligroso».

No opinaba lo mismo Blanca Rosa Gómez Morante, portavoz de Torrelavega Sí, que denunció la paralización de las obras en un pleno de la Corporación. A juicio de Gómez Morante, es una prueba más de «la improvisación y el parcheo» con el que actúa el equipo de gobierno. «Además de derribar el garaje, falta iluminación, asfaltar la calzada, señalización... Ha quedado hecho un asco», señalaba su compañero de grupo Arturo Roiz.

A finales de agosto comenzó la construcción de aceras en el tramo más peligroso del Paseo del Niño, comprendido entre el paso a nivel de FEVE y la rotonda del Paseo Julio Hauzeur. Ese punto negro para el tráfico, con peatones caminando a escasos metros de los vehículos, también pasará pronto a la historia.

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