«Esto es la ley de la selva»

SANE

El alcalde dice que tuvieron que salir «por pies» cuando intentaron controlar el aparcamiento porque «nos recordaron que es privado»

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOSantander

Aparcamiento saturado y sin control, suciedad, vecinos enfrentados, ruedas pinchadas, ambulancias que no pueden entrar por falta de espacio... La plaza interior de la calle Julián Urbina, de La Inmobiliaria, es un caos.

A algunos de los residentes se les ha acabado la paciencia y piden al Ayuntamiento de Torrelavega que ponga orden. El alcalde, José Manuel Cruz Viadero, les recuerda que hace varios años echaron a los operarios municipales que se disponían pintar las plazas de aparcamiento porque es una propiedad privada.

Encarnación Gutiérrez 'Cionín' habita desde 1963 uno de los 52 pisos de la plaza interior, que están repartidos en ocho portales. Ella fue una de las que primero llegó a vivir a la urbanización, en busca de una residencia cercana al trabajo de su marido. «Hasta ahora hemos estado bien -explica-, pero hace unos años que estamos desamparados por el Ayuntamiento. El alcalde dice que es particular, así que parece que no tenemos derecho a nada».

CLAVES

Propiedad privada
La urbanización está integrada por 52 viviendas, repartidas en ocho portales, y una plaza interior.
Problemas
Los vecinos están divididos, mientras los coches lo invaden todo y no dejan espacio ni para las ambulancias.
Ayuntamiento
Quiere que le cedan el espacio para poner orden en la plaza, pero los propietarios no se ponen de acuerdo.

Chorreando sangre

En este sentido, 'Cionín' recuerda a Cruz Viadero que otros regidores realizaron mejoras en la plaza, como la instalación de alumbrado, construcción de aceras, asfaltado y rehabilitación de las fachadas. «Pero ahora -añade- ha venido este señor y no entran ni los barrenderos. Los que sí entran son coches de todos los sitios, que lo invaden todo, incluidas las aceras. Hay días que ni siquiera podemos entrar a casa».

«A mi marido le tuvieron que sacar en brazos porque la ambulancia no pudo entrar»

'Cionín' dice que vive con su esposo, también octogenario, y pone un ejemplo de las consecuencias que sufren en la plaza: «El sábado mi marido se cayó en casa y se hizo una brecha en la cabeza. La ambulancia no pudo entrar por falta de espacio y le tuvieron que sacar entre tres en brazos mientras sangraba a chorros. De madrugada, al regresar del hospital, nos ocurrió lo mismo. Es la segunda vez que nos pasa y estoy llena de rabia».

«Los barrenderos no entran desde enero. Los papeles y plásticos lo invaden todo»

«Esto es la ley de la selva», apunta otra vecina, Pilar Fernández, que lamenta otro problema: «Los barrenderos municipales no entran desde enero. Papeles y plásticos lo ivaden todo, y en los rincones la gente hace de todo. Lo peor es por la noche». Pila recuerda que, hasta hace unos años, la convivencia en la plaza era «muy buena», todo lo contrario de lo que ocurre ahora, con discusiones constantes entre los vecinos, la mayoría por los aparcamientos.

«Una auténtica batalla»

El alcalde no olvida lo que le ocurrió en esta comunidad: «Cuando yo era concejal de Obras e íbamos a pintar las plazas para poner orden en el estacionamiento, nos echaron con el argumento de que era una propiedad privada. Es cierto que había división entre ellos, que ya entonces se pinchaban las ruedas unos a otros y era una auténtica batalla». No obstante, Cruz Viadero se muestra conciliador y vuelve a ofrecer a los vecinos que cedan ese espacio al Ayuntamiento, algo nada fácil porque «es una decisión que tienen que tomar por unanimidad».

El regidor desmiente que los barrenderos tengan orden de no entrar allí e insiste en que está dispuesto a «escuchar» a los residentes para que cedan la plaza interior al Consistorio, como han hecho otras comunidades de propietarios en la ciudad. Pero también recuerda que han intentado entrar en ese espacio para ordenarle y «no ha habido forma, el equipo de pintura tuvo que salir de allí por pies».

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