Torrelavega resucita miles de objetos

La gran cantidad de anticuarios de la feria hace que muchos la asimilen con la de antigüedades que se celebra en verano /Luis Palomeque
La gran cantidad de anticuarios de la feria hace que muchos la asimilen con la de antigüedades que se celebra en verano / Luis Palomeque

La VI Feria del Reciclaje y el Consumo Responsable permitió a los clientes dotar de una nueva vida a los artículos que otras personas ya no querían

SARA TORRE TORRELAVEGA

«Aquí traemos las cosas que pueden darnos un dinero después de haberlas usado y ese dinero nos puede servir para adquirir otras que necesitamos; además, vaciamos desvanes y hacemos limpieza», explica Miguel Marina, de 20 años, que acude en familia a la VI Feria del Reciclaje y el Consumo Responsable de Torrelavega, que se celebra este fin de semana en el Mercado Nacional de Ganados, con un total de 170 expositores en un espacio de 4.000 metros cuadrados.

Al joven citado, que acude por primera vez, ésta le está pareciendo una experiencia bastante buena, al haberse dado cuenta que las cosas que a él ya no le sirven «siguen teniendo valor y se pueden aprovechar una segunda vez». En su puesto, muy diversos objetos, que poco a poco van saliendo. De las cintas de casete sólo le quedan ocho: «Antes ha venido un señor y me ha llevado 24, a dos por 1 euro».

Con la primera vez de esta familia, contrasta la amplia experiencia de otros muchos expositores, en su mayoría anticuarios, aunque también hay otros especializados, por ejemplo, en ropa 'vintage'.

Si no fuese porque son guapísimas y muy estilosas, las piezas de Belén de 'El reino de las muñecas' asustarían al estar todas colocadas en idéntica posición mirando fijamente a un mismo punto. Hay unas cuantas 'Nancy', una de ellas de principios de los setenta, con un aspecto más que decente para su edad. También tiene algunas 'Barbie' y muchas otras marcas reconocibles. «Somos coleccionistas y llevamos mucho tiempo recopilando muñecas, así que al final, tenemos que deshacernos de algunas para que puedan entrar otras, porque siempre nos encaprichamos de alguna», explica la vendedora.

Lo mismo pasa en el puesto de Guillermo Rojas, que acude desde Treceño, donde tiene un rastro. «En la feria que se hace en agosto en Torrelavega salí empeñado en 50 euros», bromea su padre, quien le inculcó al hijo esta afición que reconoce que «engancha». Para ir renovando su colección, va vendiendo algunos objetos porque dice que no puede quedarse con todo lo que compra, aunque también expone lo que le da pena vender. «Pero ya según lo compro, lo disfruto una temporada y después, lo tengo que vender para comprar otra cosa».

Por allí pasa a hacerle una visita el castreño Juan José Gutiérrez, que este año ha puesto tres puestos de venta, y se une a la conversación. Cuando se pone a hacer algunos cálculos, se echa las manos a la cabeza: «!Llevo gastados 650 euros y todavía es sábado!». Él empezó coleccionando sellos, luego pasó a otros objetos y acabó especializandose en artículos navales.

Al puesto de Guillermo también llega Samuel Sánchez, de Unquera, que después de dar una vuelta por allí, sostiene una bolsa. «Aunque mi objetivo son los libros, porque tengo una colección de misa y catecismo, he encontrado unos discos de vinilo de los cuarenta a muy buen precio y he aprovechado», explica.

Ha asistido a todas las ediciones y si bien suele ir el domingo, porque dice que los artículos están más baratos, las responsabilidades se lo impedían y no se lo quería perder.

Aunque muchos venden de todo, el puesto de Gregoria Aguilar sólo tiene bicicletas. Las trae desde Soria y son muy especiales. «Son todas clásicas, las compro y las restauro para venderlas», cuenta.

El precio lo decide en función de la antigüedad, las piezas y los componentes. Por la más cara, que es la más antigua, cobraría «unos cuatrocientos euros». Lo es, aunque no tanto como para tener ruedas de madera, éstas las tiene sueltas, sin bici, sólo para mostrarlas.

Con esta intención, la de exhibir sus objetos, ha acudido desde Extremadura Carlos Díaz, de 'Create-Lavera'. Son todo figuras muy originales diseñadas con materiales reciclados. «He venido porque me invitó el organizador», dice el escultor.

Se refiere a Germán Busqué, que está al lado, orgulloso de cómo se está desarrollando esta edición del mayor mercado de segunda mano de Cantabria. Considera la afluencia de público «muy buena», y se ha dado cuenta de cómo ha ido evolucionando la oferta en función de la demanda. «Ya casi no hay ropa, hay más demanda de coleccionismo, antigüedades, vinilos, libros y demás», apunta, consciente de que «cada vez se está pareciendo más a la feria de antigüedades que se celebra en agosto en La Lechera, aunque es una época diferente».

Desde la organización se destacó ayer la importancia de la promoción de la utilización de la bicicleta como transporte habitual, por lo que hay un circuito para niños. De hecho, la feria se ha convertido ya en uno de los mercados de bicis usadas más grande de Cantabria.

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