Un chupinazo lleno de música y color

L. Palomeque / Hector Díaz

La ciudad abre diez días seguidos de fiesta tras el multitudinario pregón de Manuel Egusquiza

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

Con un sonoro chupinazo comenzaron las fiestas de Torrelavega 2017. Fue desde el balcón del Consistorio y contó con la participación de los miembros de la Corporación municipal, a los que este año acompañó como pregonero el director de la Coral, Manuel Egusquiza, que puso su voz a este emblemático acto.

Las fiestas de la Virgen Grande arrancaron este viernes con el tradicional lanzamiento del chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento ante una multitud que abarrotó el Bulevar Demetrio Herrero y los alrededores. De esta forma comienzan diez días de actividad ininterrumpida en los que a música y el colorido de todas las actividades son protagonistas. Como lo fue el espectáculo ‘Blanka’, de la compañía Malabaracirco, en el pasacalles previo al lanzamiento del cohete. Acompañado como es habitual por la figura de Doña Leonor de la Vega y su séquito de gaiteros, piteros, gigantes y cabezudos.

Después, una de las novedades del programa, el espectáculo ‘Fiers a Cheval’, de la compañía francesa Des Quidams, puso el toque vanguardista a esta primera jornada de fiestas en Torrelavega. Unos caballos esculpidos en materiales inflables, de más de 3,50 metros de altura puestos en movimiento por artistas ataviados con trajes de leyenda galoparon por el Bulevar añadiendo espectacularidad al prólogo de La Patrona. La compañía gala sorprendió al público con sus caballos luminosamente blancos para protagonizar con ellos un montaje apaz de gustar a público de todas las edades, aunque los niños resultaron los más satisfechos por la espectacularidad del conjunto.

La Patrona

Los elegantes equinos simbolizaron la paz, la pureza y el espíritu, mientras se desplazaban erguidos, representando imágenes de ensueño, y con efectos especiales que convirteon la puesta en escena en un montaje original y llamativo. Un espectáculo que también contó con su propio acompañamiento musical a la altura de las coreografías.

En cuanto al pregón, Manuel Egusquiza inició la lectura simulando recibir la invitación de la mismísima Doña Leonor de la Vega. Así, se dirigió a los presentes, al estilo de la época, para exigir a los vecinos que por estar la ciudad en fiestas «tienen que divertirse so pena de ser ajusticiados». Aunque reconoció que afortunadamente «estamos en otros tiempos, pero la obligación de divertirse debe prevalecer».

El director de la Coral de Torrelavega elogió la capacidad de los torrelaveguenses para disfrutar de sus fiestas en honor a la Virgen Grande, participando en la Gala Floral, las verbenas, el concurso de bolos... «Somos un espejo en el que quieren reflejarse otras localidades de la región por nuestra manera de vivir La Patrona», resaltó.

«Somos un espejo en el que quieren reflejarse otras localidades de la región por nuestra manera de vivir La Patrona»

El pregonero también pidió a los asistentes que se «rasquen los bolsillos, llevando a los niños, nuestros hijos o nietos, a las ferias, para que se suban a los tiovivos». Después leyó una carta escrita por Doña Leonor y llena de reivindicaciones. La primera, pedía la ejecución del soterramiento de las vías de Feve, «para que la Avenida de Menéndez Pelayo, con sus taxis, pueda estar unida a la Mies de Vega».

Igualmente, Doña Leonor solicitó ayudas para la reindustrialización de la comarca del Besaya. «No queremos que la que en otros tiempos se llamó ‘Ciudad del Dólar’ se encuentre en la situación actual, perdiendo además población», dijo. Y la tercera y última petición: «Que nuestros hijos puedan nacer en Torrelavega, no en otro lugar. Es una promesa que se hizo hace tiempo y que parece haber quedado en ‘agua de castañas’».

L. Palomeque / Roberto Ruiz

Posteriormente, y como director de la Coral de Torrelavega, Egusquiza citó unos poemas de Jesús Cancio que forman parte de una copla «muy poco conocida, pero muy bonita, por las alusiones que hace a la ciudad, a la Virgen Grande, al Monte Dobra», y a otros muchos lugares emblemáticos de Torrelavega.

Finalizó la lecturacon un reto, intentar formar «la gran coral popular de Torrelavega», una invitación muy expresa a cantar para acabar con tres ‘vivas’: «¡Viva Torrelavega!», «¡Viva La Patrona!» y de nuevo «¡Viva Torrelavega!». Abajo, el público abarrotaba el Bulevar mientras jugaba con unos globos gigantes. Y así, bajo la batuta de Manolo Egusquiza se daba inicio a la semana más larga de la ciudad, mientras los caballitos de Des Quidams cabalgaban entre la multitud para iniciar sus danzas.

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