Un cortocircuito o un problema eléctrico de una cama ortopédica para personas impedidas podría ser la causa del incendio ocurrido en la residencia de ancianos 'Aurora' de Sevilla, en el que murieron en la madrugada del lunes seis ancianos. Otras cinco personas permanecen ingresadas en diversos hospitales de la ciudad, una de ellas en estado muy grave.
La Consejería de Bienestar Social aseguró que el centro, de carácter privado, cumplía todos los requisitos legales, aunque tenía pendiente realizar una serie de remodelaciones que no precisaron.
Las primeras investigaciones de la Policía Científica apuntan a que las llamas, que comenzaron en una habitación de la tercera planta del inmueble se produjeron por un cortocircuito en algún electrodoméstico o en una cama, lo que explicaría que la residente de la habitación donde comenzó el fuego, una mujer de 65 años, sea la única que murió calcinada. El suceso se inició poco antes de las 00.00 horas, cuando una de las dos enfermeras que estaban en el centro se percató de la fuerte humareda que bajaba por las escaleras tras acercarse al oir un fuerte golpe.
«No se veía nada»
Junto a un vecino que se acercó al comprobar las llamas que salían por la ventana, trataron de acceder a la segunda planta, pero «el humo lo inundaba todo y no se veía nada» por lo que tuvieron que desistir en su intento, relató este testigo. El escenario que se dibujó en pocos instantes fue verdaderamente dantesco. Los ancianos, muchos de ellos impedidos, empezaron a gemir a medida que el humo se extendía por sus habitaciones, por lo que el hombre asió a un anciano que se encontraba en la primera planta y lo sacó a la calle, donde ya estaba la Policía Nacional y la Local.
Los agentes, según informaron fuentes municipales, tardaron apenas dos minutos en llegar al lugar desde que recibieron el primer aviso, y de forma inmediata montaron una cadena humana para tratar de rescatar a los residentes mientras se personaban las dotaciones de bomberos. Desde el Ayuntamiento han insistido en que los servicios de extinción de incendios acudieron en cinco minutos, y que las llamas quedaron controladas en el interior de la habitación donde se originaron, por lo que las labores se centraron después en ventilar el inmueble, que se encontraba lleno de humo.
De hecho, en la fachada de la residencia apenas era perceptible la huella de lo que había sucedido durante la noche, más allá de una mancha negra en una de las estancias de la última planta.
Certificado de la Junta
El centro contaba con una resolución de autorización previa de creación concedida por la Junta de Andalucía en mayo de 2002, y otra resolución de funcionamiento desde febrero de 2006 que fijaba su capacidad de 22 plazas, según confirmaron desde la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la junta de Andalucía, que no supieron precisar no obstante cuantas de dichas plazas eran para personas dependientes. En este sentido, la consejera andaluza, Micaela Navarro, recordó que se fijó un plazo de tres años para adaptarse a la ley de autonomía personal, aunque el centro «cumplía con todos los requisitos».
Asimismo, la administración regional explicó que la última revisión del centro se realizó en septiembre de 2009, y en ella se notificó que disponía de todas las medidas de seguridad en materia de accesibilidad, térmica, acústica, medidas contra incendios, plan de evacuación y emergencias, y que la plantilla de trabajadores se ajustaba a la ratio legalmente exigible. No obstante, aunque debía adecuarse a los criterios establecidos en el Real Decreto sobre Norma Básica de Autoprotección de los Centros 393/2007, por lo que se le sugerían una serie de modificaciones que debían realizar de cara a una nueva inspección en el próximo mes de marzo.
En este sentido, uno de los responsables de la Policía Científica explicó a los periodistas que los sistemas de seguridad de la residencia «habían funcionado», pero que había sido el monóxido de carbono el causante de cinco de los fallecimientos. Las víctimas mortales son dos hombres, J.B. y C.A., y cuatro mujeres, F.Z., F.R., J.G. y L.M., una de las cuales falleció ya en el hospital.