El Banco Central Europeo analiza la economía de la zona euro con gran cautela y presenta un panorama todavía sombrío. En su último informe mensual de coyuntura da por hecho que a la retirada de los estímulos económicos decididos por los Estados seguirá una etapa de debilidad. «El bajo nivel de utilización de la capacidad productiva podría refrenar la inversión, y se espera que el desempleo aumente ligeramente» en el conjunto de los 16 países que comparten la moneda común. Menos trabajadores ocupados restarán pujanza al crecimiento del consumo, concluye.
Si a ello se suman las tareas aún pendientes, como el proceso de ajuste que están llevando a cabo los sectores financiero y no financiero, tanto dentro como fuera de la zona euro, el BCE piensa que la expansión de la región será moderada este año y anticipa que el ritmo del proceso de recuperación será irregular.
Puesto que la economía sigue necesitada de alicientes, y a la autoridad monetaria no le inquieta la inflación -constata que se sigue observando gran contención en la evolución de precios, costes y salarios, «el actual nivel de tipos de interés sigue siendo el apropiado». Como habían anticipado los expertos, en el horizonte próximo, y hasta a medio plazo, el precio oficial del dinero seguirá en el 1%.
Los técnicos del Banco Central Europeo, entidad que preside Jean Claude Trichet, estiman que los riesgos que afronta la zona euro están equilibrados. En el lado positivo apuntan la mejora de la confianza y el efecto residual de las medidas económicas. Por el negativo, sugieren que el impacto adverso de los problemas financieros sobre la economía real «pudiera tener mayor intensidad y duración de lo esperado».
Una actividad económica todavía débil, y el desfase habitual con que se manifiesta la recuperación de la demanda de los préstamos bancarios repercutirán sobre la actividad del sector financiero. Las entidades de crédito, que están reduciendo el tamaño de sus balances, deben afrontar el reto de ajustar dimensión y estructura sin menoscabo de la disponibilidad de prestar dinero a empresas y familias. Por eso, el BCE les urge a reforzar cuanto antes sus bases de capital, y, cuando sea necesario, «aprovechar al máximo las medidas gubernamentales adoptadas para respaldar esa recapitalización».