Federico Gutiérrez-Solana es un gran aficionado al fútbol y seguidor confeso del Athletic de Bilbao. Tal vez por ello, para explicar la reciente reestructuración en la Universidad, ayer echó mano de la terminología deportiva. «Esto es como un equipo, en el que el entrenador, en un momento, decide que cambia el estilo de juego, modifica el once titular y no pasa nada», señaló. También reiteró que cualquier cambio de modelo «conlleva nuevos jugadores» y siguiendo con el espíritu deportivo afirmó: «un equipo es algo más que la suma de valiosas individuales».
Todo ello para justificar la destitución de Eduardo Casas y Jorge Tomillo, dos veteranos vicerrectores, que el pasado viernes fueron cesados por sorpresa. Entonces afirmó que el proyecto de Campus Internacional merecía nuevos esfuerzos desde el Gobierno universitario. Ayer, y en rueda de prensa, volvió a repetir esta idea. «El Campus de Excelencia Internacional es lo más importante que le ha sucedido en la historia a la Universidad de Cantabria, que, además, debe ser la gran protagonista de un nuevo modelo económico y social para la comunidad de Cantabria basado en el conocimiento», afirmó.
Minutos antes de la toma de posesión de los nuevos vicerrectores, y acompañado por todo su equipo, Gutiérrez-Solana aseguró que una de las responsabilidades del rector es velar por el interés de la institución académica y del proyecto de sociedad del conocimiento que desea para Cantabria. «Nadie debe ver la remodelación de un equipo como un demérito personal o una censura al individuo. El rector debe pensar en lo mejor para la Universidad y, ante el nuevo reto que supone el campus internacional, con proyectos que implican a 18 instituciones, es necesario impulsar nuevos negociados, con nuevos objetivos», expuso Gutiérrez-Solana.
Por ello, y siempre pensando en como rentabilizar para la región el proyecto de Campus Internacional, aseguró que no se debe pensar únicamente en el día a día de cada uno de los vicerrectorados. «Se necesita, ante todo, un trabajo en equipo, una fuerte cohesión, apoyo mutuo y un intenso entendimiento con la sociedad y con otras universidades y centros de investigación españoles y extranjeros».
«No volveré a ser rector»
Al margen de la explicación oficial de que los cambios están pensados por y para el bien de la Universidad. Gutiérrez-Solana recordó que dentro de dos años concluye su mandato como rector, que no se puede volver a presentar y que por lo tanto, no 'gana' nada con la destitución de Casas y Tomillo. «No me presentaré a las elecciones a rector, por lo tanto, no estoy pensando en mí, sino en lo mejor para la Universidad», afirmó.
Tampoco tiene intención de hacerlo en futuros comicios porque según señaló: «Como todo el mundo sabe, ya tengo 57 años y sería una locura intentar llegar al Rectorado a partir de los 63. Una persona de esta edad no puede prestarse a tomar las riendas de una Universidad».
Gutiérrez - Solana también se refirió a las quejas del ya ex vicerrector de Extensión Universitaria, Eduardo Casas, que el martes calificó su cese como una ofensa y un ninguneo a su trabajo.
«Puedo entender el enfado personal, pero estoy seguro de que Eduardo Casas acabará entendiendo la situación», afirmó. Además, admitió que puede ser un «momento delicado» para el ya ex vicerrector. Por último, volvió a elogiar el trabajo de los últimos seis años de los dos cesados, subrayando que las personas que han quedado fuera siguen siendo «igual de válidas» y volvió a retomar el simil deportivo: «son excelentes universitarios y excelentes jugadores».