El catedrático de Derecho Mercantil Jorge Tomillo dice que su salida del equipo rectoral de la Universidad de Cantabria le produce una gran tristeza. Se enteró de su cese en La Habana, donde representaba a la Universidad en calidad de vicerrector ante más de 3.000 universitarios del mundo y varios ministros de Educación, entre ellos el español. Un periodista le dio la noticia y casi un mes después todavía no ha hablado con el rector, responsable de su destitución. Asegura que no le sorprende, que ya no había sintonía entre ambos, y que sólo hay una cosa que le preocupa: el futuro de todos los proyectos que desarrollaba su Vicerrectorado.
-Lleva muchos años dedicado a la gestión universitaria. ¿Ahora regresa a las clases?
-Nunca dejé de dar clases porque el trato con los alumnos me permite estar en contacto con mi profesión. Tengo dos grandes pasiones: la Universidad y la Justicia. La primera me ha dado muchísimas cosas. He publicado libros y tutelado tesis. También dirijo la Cátedra Euroamericana, un proyecto de gran envergadura en el que participan 15 universidades de todo el mundo y que lidera la UC. Creo que soy un afortunado y ahora que se cierra una etapa importante de dedicación a la Universidad, seguiré cultivando el ámbito de la Justicia, sobre todo, desde el punto de vista de los derechos del consumidor.
-Su cese como vicerrector en el último cambio de gobierno ha sido una sorpresa.
-Contrariamente a lo que se ha dicho a mi no me ha sorprendido. Creo que era cuestión de tiempo y toda la comunidad universitaria conocía la falta de sintonía que teníamos el rector y yo. Por eso me ha chocado que se justifique diciendo que hay que impulsar el Campus de Excelencia. Nosotros hemos mantenido, en los últimos tiempos, diferencias notorias en cuestiones fundamentales.
-¿En qué cuestiones?
-Ya les he manifestado donde tenía que hacerlo, que es en el Consejo de Dirección de la Universidad, y no pienso hacerlas públicas. Creo que he sido leal a la institución y al equipo y aunque en ocasiones he tenido tentaciones de dimitir, no lo he hecho precisamente por mi lealtad. Si digo que no me ha sorprendido el cese, lo digo honestamente, porque soy consciente de que ser vicerrector es un cargo de libre designación. Lo que me ha sorprendido e incluso me cuesta asumir son las formas.
-Se refiere a que estaba de viaje y se enteró por la prensa.
-Sí. Es que estaba en La Habana en un congreso al que representaba a la Universidad de Cantabria como vicerrector. Llegué a Cuba como vicerrector y volví cesado. El rector sabía que yo estaba en ese encuentro de vital importancia para la Universidad porque se iba a explicar la política ambiental de la Universidad de Cantabria con la implantación de la agenda del siglo XXI.
-El rector insiste en que no hay crisis de gobierno.
-Las crisis son la respuesta dialogada a una falta de entendimiento y se hacen sosegadamente y con dialogo. Si hay doblez, mala intención, secretismo, no es crisis. A mi esto me produce decepción.
-¿Se pusieron en contacto con usted sus compañeros vicerrectores?
-Algunos sí y otros no. No me sorprendieron los que me llamaron y tampoco los que no lo hicieron. Me gustaría añadir una cosa. No se puede liquidar ocho años de trabajo con una llamada de teléfono a 9.000 kilómetros. Pero también hubiera criticado las formas si hubiera estado en Santander y me hubieran llamado media hora antes.
-¿Cree que esas formas de hacerlo público fueron un golpe de efecto de Gutiérrez-Solana?.
-Si, mediático e interno. Puede que estemos asistiendo a un cambio del modelo de gobierno participativo que se creó tras el fallecimiento de Jordá por un modelo más personalista y más autoritario.
-¿Qué quiere decir con más autoritario?
-Los equipos de gobierno deben ser plurales. En mi opinión en los sitios donde todos piensan igual es que no se piensa mucho. No es una amenaza que un vicerrector destaque por sus proyectos. Es bueno aprender a valorar el trabajo de las personas con criterios objetivos al margen de las afinidades o desafinidades.
-Como profesor y visto desde fuera. ¿Qué opinión le merece el actual equipo de gobierno?
-A algunos no les conozco. Y de otros puedo decir que son universitarios de vocación y con buenos propósitos. Sé que trabajan por el bien de todos. Pero, de verdad, no hay nadie insustituible.
-¿Ya ha hablado con el rector?
-No.
-Está muy dolido...
-Más que dolido estoy preocupado por el futuro de los trabajos que se estaban desarrollando en el Vicerrectorado de Campus y me gustaría que siguieran adelante. El año pasado obtuvimos el premio Alares, que es la primera vez que una universidad lo recibe. Hay proyectos importantes con un 30% del trabajo ya hecho. He entregado un documento con 15 acciones clave para el futuro y muchas de ellas ya están en marcha. Pero algunas no sé porqué, no se han llevado a cabo.
-¿El Campus de Excelencia tiene la importancia que dicen?
-Tiene importancia en sí y por lo que puede traer. Pero una buena parte de su éxito estará en la capacidad de atracción y de integración de toda la comunidad universitaria. Tienen que estar implicadas las personas más afines, menos y nada afines. Insisto en la idea de los equipos globales.
-El rector dice que espera no haber perdido dos amigos ¿siente lo mismo?
-Mis amigos son los que me llamaron a Cuba. Respecto a los demás, y a la vista de las circunstancias, conviene conducirse con prudencia a la hora de recibir cierto tipo de afectos.
-¿Se presentará a rector en las próximas elecciones?
-Nunca he ocultado mi interés y siempre he dicho que no me desagradaría hacerlo. Debo mucho a esta Universidad y podría aplicar mis conocimientos y mi trabajo a esta vocación. Pero es pronto aún, queda mucho tiempo y pueden surgir cosas nuevas.