Casi treinta millones de colombianos estaban invitados ayer a participar en las primeras elecciones legislativas de la era posturibista, un ensayo clínico antes de las presidenciales del próximo 30 de mayo. Con cierta apatía se eligieron a 268 parlamentarios, representantes en el Parlamento Andino y los candidatos presidenciales del Partido Conservador y del Verde para competir con el ex ministro de Defensa Juan José Santos para sustituir a Álvaro Uribe. Decenas de observadores nacionales e internacionales vigilaron la transparencia de los sufragios.
Sin incidentes destacables, los votantes seleccionaron a los 102 senadores y a los 166 diputados que deberán recuperar el dañado prestigio del Parlamento después de que los escándalos por sus vínculos con grupos paramilitares hayan salpicado a unos ochenta cargos salientes. De ellos, una decena está en prisión.
Según los politólogos Alejo Vargas y Ariel Ávila, algunos de los procesados han metido en las listas a esposas, hermanos y testaferros, estimando que las llamadas fichas de los parapolíticos podrían reconquistar setenta de los escaños, casi el 30 % del Congreso.
Estos expertos aseguran también que al no existir impedimentos legales se han colado en las candidaturas de la mayoría de los partidos. Aparecen en el Liberal, Conservador, de 'la U', Apertura Liberal, Cambio Radical, aunque el que se lleva la palma es el llamado Partido de Integración Nacional (PIN).
En el otro extremo, figuran seis ex rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas y los ex congresistas Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán, Consuelo González y Jorge Eduardo Géchem, así como el ex diputado del Valle del Cauca, Sigifredo López.
Las FARC tampoco faltaron a la cita electoral. Un grupo de la guerrilla se enfrentó en Cauca con el Ejército. En el combate murió un suboficial, dos soldados resultaron heridos y un rebelde fue capturado, además de ser decomisados explosivos. Además, en Cali se desactivó un coche-bomba. Unos 250.000 efectivos de la Policía, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea fueron desplegados para garantizar la seguridad y en los centros de votación, los electores tuvieron' que superar arcos de detección de metales. Sin embargo, la calma dominó la jornada con la vista de los analistas puesta en la composición de las cámaras.
La sombra de Uribe
Si los votantes avalan mayoritariamente a los defensores de las políticas de seguridad ciudadana impulsada por Uribe, las otras fuerzas políticas podrían aliarse para consensuar un candidato que oponer a Santos, quien ha prometido el continuismo aunque no tiene el mismo empuje que su ex jefe, ganador del respeto de los colombianos por haber logrado arrinconar a los grupos rebeldes con los militares.
Uribe, que votó temprano, agradeció a todos los policías, desde el alto mando al uniformado de a pie, que ayudaran a preservar «esta garantía de la democracia colombiana». Al mismo tiempo invitó a sus compatriotas a votar con la reflexión de que «la democracia es todo lo contrario a la violencia, la democracia es todo lo contrario a la corrupción, la democracia permite un encuentro superior del ser humano con la libertad y un encuentro profundo del ser humano con la conciencia».
La Corte Constitucional le cerró a Uribe la posibilidad de un tercer mandato, pero, mantiene cerca del 70 % de popularidad al final de sus ocho años de gobierno. El fallo hizo concebir esperanzas a varios aspirantes que con el conservador en liza no hubieran tenido ninguna posibilidad.