Estibaliz dice que están "hartos de que el Ayuntamiento no les haga caso". Nadie del Consistorio se ha dignado en venir a preguntarnos oficialmente pero nos consta- señaló- que saben que de un momento a otro volveremos a padecer las aguas fecales. Lo intuimos porque la empresa que se encarga de la recogida de basuras y de otros servicios, contratada por el Ayuntamiento, viene de vez en cuando, mete la manguera y bombea desde el interior de la arqueta. Además -añadió- alguno de sus trabajadores nos ha dicho "que el alcantarillado tiene problemas y se obstruye". Nosotros lo tenemos muy claro por el ruido que meten las cañerías. "Es un constante clo-clo que nos martillea diariamente". De los olores -se queja- mejor ni hablar y menos de "las cuantiosas pérdidas económicas que venimos sufriendo en la tienda, obligados, puntualmente, a cerrar, por el tema de las aguas.
A pesar, de la situación al matrimonio hasta le ha hecho gracia "la presencia en una de las esquinas de la tienda, en el suelo, de setas y de hongos", en el mismo lugar inundado en su día por las aguas fecales. "No lo habíamos visto nunca hasta ahora". En el inmueble moradores de la segunda, tercera y cuarta planta, se salvan de las aguas, pero no de los olores, denunció la joven laredana.
Según los vecinos consultados, fue tal la chapuza, que ante sus continuas denuncias, cuando por fin, desde el Ayuntamiento quisieron tomar cartas en el asunto y acudieron a subsanar los problemas, no sabían dónde encontrar los accesos de las alcantarillas. Ni siquiera disponían de los correspondientes planos (Sistema de Información Geográfica) para poder localizarlas. Al final, tuvieron que ir tanteando hasta que, a fuerza, de ir rompiendo la nueva carretera lograron localizarlas. Una vez descubiertas (aparecían ocultas con tapas de madera), los empleados de la Brigada de Obras municipal procedieron a limpiar las tuberías con la ayuda de una especie de robot y de bombas succionadoras, de las que se utilizan en este tipo de aguas fecales.
Además, José María no entiende lo mal que han hecho las conexiones con las arquetas aunque se teme que todavía puede ser peor. Actualmente, afirmó, la dirección de las aguas fecales va hasta 'El bullón', en el viejo puerto, con destino al mar y, por ello, los malos olores empeoran dependiendo de las mareas. Si ahora están obstruidas, se preguntó, ¿qué pasará cuando se invierta el sentido (está previsto su bombeo) desde ese lugar hasta su conexión con el saneamiento integral de las Marismas y se encuentren con el tapón que venimos padeciendo?



