El paso 'Jesús Nazareno' pesa 450 kilos, y el de 'Nuestra Señora de La Merced', 425. Son los casi mil kilos de fe que llevaron ayer los portadores de la Cofradía de La Merced, acompañados por cientos de fieles, en una de las citas más multitudinarias de la Semana Santa de la ciudad. Todo ello, a pesar del chaparrón que cayó una vez que los pasos ya habían salido de su capilla, en la calle Bonifaz, y estaban a mitad del recorrido.
El Miércoles Santo amenazó con boicotear una procesión que se antojaba fría y lluviosa y que, al final, lo fue. Después de un año entero esperando la fecha, el hermano mayor de la Cofradía, José Ramón Gómez Ramos, tomó la decisión de salir, y así lo hizo, aunque fuera con media hora de retraso. A pesar del frío, los cofrades volvieron a arrodillarse para poder sacar los pasos por la puerta de la capilla de Bonifaz, que tiene seis metros de largo y cuatro de ancho. La altura del vano es tan baja que, incluso, tuvieron que quitar, una vez más, la corona de la Virgen. Acompañados por la banda de música de la cofradía, los pasos se encaminaron hacia los juzgados de la calle Alta, pero la intensa lluvia interrumpió el recorrido y obligó a buscar refugio en la Iglesia de la Consolación. Cuando el agua dio una pequeña tregua se reanudó la procesión, pero ya con destino a la carpa de La Porticada.
El esfuerzo ímprobo que todos los años realizan los doce portadores hace que la subida de Ruamayor suponga todo un espectáculo de destreza y fortaleza para la que los cofrades han entrenado durante los dos meses previos a la salida. Lo hacen en la misma calle Bonifaz, varias horas, dos días a la semana «hasta que los guardias nos echan por la música que provoca quejas de algunos vecinos», afirma el hermano mayor de la Cofradía. Se colocan bloques de hormigón sobre el soporte para imitar el peso que tendrán que soportar. Corren, van al gimnasio, y se preparan concienzudamente para conseguir recorrer con los pasos el trazado, cuya parte más complicada llega con la bajada de la rampa Sotileza.
Sin embargo, ayer el chaparrón impidió el desarrollo de este tramo final en el que esta cofradía pone a prueba la resistencia de los portadores que, al ritmo que marca la banda de 30 músicos que los precede, con tambores, trombones y trompetas, descienden con el peso de la fe sobre sus hombros, sorteando las curvas «sin duda lo más complicado», reconoce Goméz Ramos, con 25 años de experiencia como portador. «La cuesta sólo es empujar, pero la bajada... Es muy difícil».
Suspendida esta parte del recorrido, los pasos emprendieron por la calle Ruamayor el regreso hacia la carpa, calados hasta los huesos.
Más en Santoña
Santoña vivirá hoy, a partir de las 20.00 horas, la Procesión del Encuentro, que se celebrará en la Plaza San Antonio. La procesión partirá desde la iglesia de Santa María del Puerto y en ella participarán las cofradías del Nazareno, Jesús condenado a muerte, el Cristo del Perdón, Cristo Yacente y la Dolorosa.