«Me han desgraciado la vida», grita el hombre que acaba de irrumpir en el despacho de la alcaldesa de Santoña, Puerto Gallego. Parece desesperado. Ella está reunida con dos personas y le dice que le atenderá más tarde. Pero él no atiende a razones. Allí mismo se rocía la cabeza con un líquido inflamable y se prende fuego con su mechero. Por fortuna, el sargento Velasco ya ha llegado y, al toparse con la antorcha humana, actúa con presteza y logra apagar el fuego.
A partir de ahora, la alcaldesa se va a pensar dos veces el tener las puertas de su despacho en el Ayuntamiento de Santoña constamente abiertas. La experiencia de ver prenderse fuego delante de ella a Pablo Cavada Durán, de 38 años, no podrá olvidarla jamás.
Todo ocurrió sobre las 11.10 horas, cuando Puerto Gallego estaba reunida con la concejala de Cultura, María Antonia Alonso, y el presidente de la Casa de Cantabria en Navarra. «El hombre entró directamente en el despacho y le dije, sin saber sus intenciones, que no podía atenderle porque en ese momento estaba ocupada y que volviera más tarde», relata la alcaldesa.
Cavada Durán hizo caso omiso a sus indicaciones y, tras dejar una carpeta en la mesa, cuyo contenido se desconoce, empezó a decir: «Me han desgraciado la vida, estoy muy mal». «Me he arruinado y he arruinado a mi madre». Al instante, cogió dos tubos con líquido para recargar mecheros y se roció la cara y el pelo con ellos.
La alcaldesa, que en ese momento desconocía el contenido de los recipientes, telefoneó a la Policía Local, cuyas dependencias están anexas al Consistorio, para pedir ayuda. Durante ese breve espacio de tiempo, Gallego y la concejala de Cultura intentaron disuadir a este vecino para que depusiera su actitud, pero él insistía: «Me da igual lo que me digáis, no tenéis nada que hacer. Me han desgraciado la vida».
En el momento en el que entró el sargento de la Policía Local de Santoña, Tomás Velasco, el hombre se prendió fuego con el mechero que llevaba encima. «Todo fue cuestión de segundos», explicaba ayer el sargento. El agente cogió lo primero que encontró a mano, una cazadora de la secretaria de la alcaldesa, y lo utilizó para apagar la cabeza en llamas. Con su rápida intervención, no sólo salvó la vida al hombre que intentaba quemarse a lo bonzo, sino que evitó que el fuego se extendiera a la alfombra y la mesa del despacho de Alcaldía, que también habían sido impregnadas por el combustible.
De Laredo a Cruces
El herido fue trasladado al Hospital Comarcal de Laredo en una ambulancia del 061. Según fuentes médicas, presenta quemaduras de segundo grado del cuello para arriba. Tras una primera atención centrada en mantender sus constantes vitales, sedarlo y taparle el rostro con apósito, sobre las 12.30 horas fue trasladado en ambulancia al Hospital de Cruces, en Vizcaya, donde se encuentra ingresado en la Unidad de Quemados. Sus familiares se trasladaron hasta Laredo y, antes de partir, aportaron una bolsa con sus enseres personales.
El incidente ocasionó ayer un gran revuelo entre los empleados municipales del Consistorio. La mayor parte de los concejales que forman el equipo de gobierno (PSOE) estuvieron apoyando a la alcaldesa que, a lo largo de la mañana, prestó declaración ante la Guardia Civil y la Policía Judicial, e interpuso las denuncias pertinentes. Aún «con el susto en el cuerpo», sobre las 14.00 horas, Gallego compareció en una rueda de prensa para detallar todo lo ocurrido. Según reconoció, al ver la actitud del vecino en su despacho le entró miedo, «aunque en ningún momento ha atentado contra nosotros y nos ha dicho que nos apartáramos», cuenta Gallego . Y es que, según ha manifestado Velasco, el protagonista del incidente, a pesar de las quemaduras que sufría en el rostro, se mostró tranquilo fuera del despacho en los los minutos posteriores al suceso. «No quiero hacer daño a nadie», repetía Pablo Cavada.
Por el momento, se desconocen las razones que han llevado a este vecino hasta ese extremo, pero la alcaldesa aseguró que este hombre tiene «problemas de muchos tipos, tanto laborales como económicos».
Gallego dijo que lo acontecido en su despacho fue una «sorpresa tremenda, pero ahora (después del incidente), tengo más miedo todavía, porque me doy cuenta del peligro que hemos corrido todos los que estábamos ahí».
Explicó que el despacho de la Alcaldía se encuentra perfectamente, que no ha sufrido apenas daños materiales, «tan sólo el ordenador se ha quemado un poco. El mayor desperfecto ha sido para él», lamentó la alcaldesa. Preguntada por si continuará con la costumbre de mantener la puerta de su despacho constantemente abierta, Puerto Gallego aseguró que «aquí las puertas siempre están abiertas como gesto de cercanía con todos los vecinos que se acercan al Consistorio, pero, visto lo visto, a veces hay que pensarse mejor las cosas».