No es descabellado calificar a los agentes forestales como guardianes de la naturaleza, porque de ellos depende en buena medida la preservación del entorno en el que trabajan. El guarda forestal, ahora denominado técnico auxiliar del Medio Natural, es un profesional que se encarga de hacer cumplir la normativa vigente relativa a materia forestal, lo que comprende flora, fauna, caza, pesca, incendios forestales, ecosistemas, aguas, vías pecuarias, espacios naturales protegidos, geomorfología, paisaje y el correcto uso de los recursos naturales y de todo aquello que afecte al medio ambiente de los espacios naturales.
Aníbal González Gutiérrez (Cosío, 1958), lleva toda su vida consagrado a este oficio en la comarca de Liébana. Comenzó a ejercer su profesión el 11 de noviembre de 1981, y con el paso de los años se ha convertido en una persona muy respetada. Separado, con hijo, reside en el pueblo de La Viñona, en Pesaguero.
En su opinión, el trabajo de técnico auxiliar del Medio Natural es un oficio de vocación: «Te tiene que gustar la naturaleza, y debes tratar de entender las relaciones existentes entre los usos humanos y su entorno. Hay que ser un enamorado desde pequeño de la naturaleza, supongo. Sin embargo, creo que no tiene por que ser así. Te puede ir gustando a medida que la vas conociendo».
Distinguir los sonidos que emiten los animales en el monte es una buena prueba de conocimiento del medio en los primeros años de trabajo: «Algunos son instantáneos: un cuco, un corzo, el berrido de un venado. Hay otros sonidos que son más difíciles de distinguir o de disfrutar como el rugido de un oso, el canto de un urogallo, el celo del zorro, que se van percibiendo a medida que se coge experiencia en el monte».
Y surge la eterna polémica: ¿El lobo es un enemigo, un incordio o un animal bello y a proteger? Aníbal explica que a pesar de la animadversión y del conflicto entre el cánido salvaje y la ganadería, «considero que es un animal que merece un respeto por su inteligencia y astucia. La gestión de esta especie es bastante difícil, y en mi criterio, para su conservación es necesario el control poblacional evitando así otros medios de eliminación poco selectivos que podrían ser empleados por los afectados por sus daños, como venenos o incendios, para reducir sus encames».
Hace un recorrido geográfico por los casi 29 de años de oficio, siempre vinculado a la comarca lebaniega: «Los primeros 18 años estuve en la zona de Cabezón de Liébana, Bedoya, Bejes, Lebeña, Peñarrubia y Tresviso. Los últimos 11 años llevo trabajando en la Comarca 2: Pesaguero, Cabezón de Liébana y Vega de Liébana».
Fue nombrado jefe de comarca 2, cuya denominación antigua era la de guarda mayor, en 1998: «Este cargo significa más responsabilidad, y estar a cargo de todos los técnicos auxiliares del Medio Natural y cuadrillas forestales que estén desarrollando su trabajo dentro de la comarca».
En la actualidad tiene a su cargo a nueve agentes, uno de los cuales es una mujer. La comarca está dividida en tres cuarteles forestales que se corresponden con los tres ayuntamientos y que están asignados a un técnico cada uno. «Los aprovechamientos cinegéticos, piscícolas, y la vigilancia lo llevamos entre todos los guardas sin un territorio concreto asignado».
Los 'cerillazos', los fuegos forestales provocados, siguen causando estragos, aunque Aníbal ofrece su propia versión: «La finalidad primera de los incendios provocados es para regeneración de pasto, y la segunda para que no se concentren las especies cinegéticas en determinadas zonas, como los encames de lobo, jabalí y venado». Así, afirma que en Liébana «cada vez hay menos 'cerillazos'. Esto podría estar causado en buena parte por el cambio del modelo económico, de los usos ganaderos hacia la actividad turística. Por otra parte creo que influyen las mejoras que se están realizando en el monte, desbroces de pastizales, regeneraciones, abonados, etc».
El gran enemigo de los agentes forestales son los incendios, eso sí que lo reconoce, pero entiende que el furtivismo está cada vez más especializado «y no se está teniendo demasiado en cuenta». El uso de focos hace que el furtivismo se produzca en su mayoría durante la noche, «lo que haría necesario la modificación de nuestros horarios y la adecuación de nuestros medios».
Aníbal González sostiene que en la actualidad, «creo que las sanciones se corresponden con las infracciones. En mi opinión está suficientemente penado el furtivismo».
La Consejería de Desarrollo Rural convoca constantemente multitud de plazas a las que pueden acceder quienes hayan preparado los temas de las pruebas exigidas. Para realizar las oposiciones, los requisitos son ser español y mayor de edad, poseer el título de bachillerato o equivalente, no padecer enfermedad alguna ni estar limitado física o psíquicamente, no haber sido separado disciplinariamente de alguna administración pública y poseer el permiso de conducir.
El contenido del temario para todas las oposiciones trata sobre la Constitución, las corporaciones locales, la comunidad autónomas y el procedimiento administrativo. El resto de las pruebas son más específicas, incluyendo legislación de protección de los espacios naturales de caza y pesca, incendios forestales, legislación de bosques, botánica, explotación y ordenación de montes, plagas, especies cinegéticas y piscícolas, viveros y repoblaciones forestales. Por tanto, el agente forestal requiere de una preparación específica y tener un conocimiento de legislación sobre el medio.