El pitido final del árbitro dio la salida a los peores gestos del partido. Al Barça le costó digerir la victoria del Inter. Y más aún ver a Mourinho correr y brincar sobre el césped con los brazos en alto. Altivo, vencedor, retador. Había vencido al todopoderoso Barcelona. Y lo disfrutaba. Valdés, el meta culé fue a recriminarle. Tuvo que apartarle el árbitro. En eso, y mientras Mourinho seguía mirando fijamente a la grada desde el centro del campo, comenzaron a funcionar los aspersores de riego. De todo, fue el detalle de peor gusto. Ahí, los responsables del Barça no estuvieron a la altura. Su prestigio quedó empapado.
La bronca con Mourinho había empezado antes incluso del partido. «Ese portugués, qué hijoputa es!», le gritó el Camp Nou a falta de media hora para el inicio del choque, cuando el Inter salió a calentar y en el estadio no había todavía tres cuartos de entrada, 'Mou' también salió al campo y se paseó por el césped con la mirada fija en la grada. Fue su manera de quitar presión y protagonismo a sus jugadores y retar a los aficionados, que reaccionaron con abucheos y algunos lanzamientos de objetos al hombre al que horas antes Joan Laporta había calificado como «psicólogo de pacotilla».
Otro de los protagonista fue Eto'o, que se marchó el Camp Nou con grandeza. Supo ganar y se rindió en elogios a sus ex compañeros y a la que fue su afición. «Somos justos finalistas pero hay que dar la enhorabuena al Barça porque es el mejor equipo del mundo pese a haber perdido la eliminatoria. Ante un rival tan extraordinario, es lógico que el partido se nos hiciera interminable». Lamentó el camerunés que el partido se hubiera calentado en exceso, pero lo consideró «cosas del fútbol». Pese a los roces entre los jugadores, dio las «gracias al público por su comportamiento». «Estuvo de diez. Siento tanto el Barça, ya que es el club que más me ha dado en mi vida, que casi se me escapa el himno cuando se lo escuchaba a la afición».
Eto'o agradeció a la fortuna que le brindara la ocasión de jugar su tercera final de 'Champions'. Ya en las anteriores mojó. «El Inter me da la posibilidad de poder vivir otro momento mágico, aunque sea de otra manera. Quién iba a pensar cuando salí del Barça que iba a disputar otra final, pero Dios hace estas cosas».
«Levantar la moral»
Por su parte, el presidente del Barcelona, Joan Laporta, lamentó que a su equipo le haya tocado vivir ante el Inter de Milán «la crueldad del fútbol». «Pero ahora nos toca levantar la moral y pensar en la Liga. Tenemos un partido fundamental en Villarreal para tener una alegría en la Liga».
Laporta reclamó el apoyo de la afición al equipo pese a la eliminación europea y dijo: «El equipo merece una ovación y todo nuestro agradecimiento».