Ha transcurrido un año desde que, en cumplimiento de la Ley de Costas, se procedió al derribo del chiringuito de la playa de Ajo, y su propietario Domingo Herrera, 'Mingo', se vio en la calle, con 70 años, sin saber qué hacer y sin soluciones reales: «Cuando mi negocio fue derribado, la Administración me ofreció un piso, pero ¿dónde están las llaves? Ha sido una trola. También se propuso mi acogida en un albergue, pero tampoco ha sido verdad. Por fin, me instalé en una caravana que me cedieron, donde duré menos de 24 horas porque la Guardia Civil me ordenó desalojarla».
Durante este tiempo, 'Mingo', que residía junto a su mujer, Gertru, en el propio chiringuito desde hacía 30 años, ha estado durmiendo en una furgoneta, con serios problemas de movilidad y dos ingresos en el hospital. «En pocas palabras, me han cortado la vida. Ahora ¿adónde voy? -pregunta 'Mingo'-. Cuando tengo edad de retirarme me encuentro sin nada».
Más de un centenar de personas quisieron, ayer domingo, demostrarle a 'Mingo' que no se olvidan de él, y se congregaron a las doce del mediodía en la playa de Ajo, donde estaba situado el chiringuito. Le regalaron unas fotografías como muestra de cariño.
«Ahora que se acerca el verano la gente pregunta por mí y eso te da alegría, pero también pena. Veo a tantos críos, ahora ya casados, a quienes he visto crecer atendiéndoles en la playa... He estado triste y sin ilusión, dándole muchas vueltas a la cabeza».
El acto estuvo organizado por la Asociación de Maltratados por la Administración (AMA).
«Un buen hombre, una injusticia». Así resume el presidente de AMA, Antonio Vilela, la historia de 'Mingo'. «¿Habrá mayor locura que derribar para luego volver a construir? -se preguntó Vilela-. La Administración machaca al débil, en este caso a 'Mingo', y luego no se le ayuda ni con un ladrillo ni con un céntimo. La mejor solución pasa por la legalización y si no quieren, deben -al menos- conservar nuestro patrimonio en vez de despilfarrar recursos de los cántabros».
Desde AMA se denuncia que «nunca tendría que haberse derruido el chiringuito porque era la vida de una persona. Ha sido algo inexplicable, y lo que no se explica es que es injusto. Los derribos no son sólo una cuestión de justicia, sino también económica, ya que si se llega a un acuerdo con el demandante se puede evitar que se inste la ejecución de sentencia». Vilela aseguró que así ocurre en los casos de empresas que «tienen medios», y afirmó que el propio 'Mingo' podría haber conservado su chiringuito si hubiera pagado una cantidad.
También asistió al acto el presidente de la Asociación de Afectados por la Ley de Costas, José Luis Thomas, quien propugnó la creación de «un movimiento fuerte para que la Administración no nos tome el pelo. Lo importante es que estemos aquí hoy y que, aunque nos derriben, sigamos luchando sin conformarnos con la tropelía cometida y con convicción de que el daño se tiene que reparar».
AMA pidió directamente al presidente regional, Miguel Ángel Revilla, que convierta sus palabras de apoyo hacia 'Mingo' «en realidad».
Ahora los afectados tienen puestas nuevas esperanzas en el grupo de expertos jurídicos de la Comisión de Seguimiento de derribos para que plantee soluciones, en vista de que el borrador elaborado por el Gobierno regional para dar salida a las viviendas con sentencia de derribo no convence ni a propietarios ni a ayuntamientos afectados.