Los ministros de Finanzas de la UE trabajaban ayer contra reloj en el diseño de un mecanismo que permitirá a la Comisión Europea auxiliar a los Estados miembros de la moneda única que sufran ataques especulativos en los mercados financieros. El mecanismo se articularía en torno al instrumento que la Comisión utiliza actualmente para apoyar a las balanzas de pagos de los países que no forman parte de la Eurozona, cuya capacidad financiera se vería acrecentada hasta 60.000 millones. La capacidad de Comisión de recabar financiación en los mercados sobre la base de esos recursos sería hasta diez veces mayor. La Comisión utilizaría, como garantías para la captación de capitales, las partidas del presupuesto comunitario no utilizadas.
Este esquema figura en la propuesta que la Comisión puso ayer sobre la mesa del Consejo, después de haber trabajado todo el fin de semana en ella a demandas de la cumbre del Eurogrupo del viernes. Bruselas, sin embargo, quería implicar a los Estados miembros de la UE como avalistas de los empréstitos que pudieran negociarse para subvenir a las necesidades de los Estados bajo ataques especulativos. Al cierre de esta edición no había acuerdo sobre este último extremo. Reino Unido precisó de antemano que no participará en esos avales, según anunció la delegación británica al Consejo. Suecia, que tampoco forma parte del euro, dijo no haber cerrado su posición y la vicepresidenta española, Elena Salgado, manifestó a su llegada que, de llegar a estar disponible el mecanismo comunitario de ayudas financieras, España no hará uso de él.
Los ministros actuaban ayer bajo la fuerte presión ejercida por el Eurogrupo, que se vio además acrecentada a raíz de sendas conversaciones telefónicas que mantuvieron por separado la canciller Merkel y Nicolas Sarkozy con el presidente Obama. El presidente norteamericano, según diversas fuentes, encareció a ambos líderes a la adopción de medidas enérgicas para sustraer a los países del euro de la especulación financiera de la que algunos de ellos, como España, ha sido objeto estos últimos días. Un comunicado emitido por el Eliseo anunciaba una plena sintonía de Merkel y Sarkozy sobre las medidas a tomar.
El Ecofin, no obstante, se resistía a aprobar estos planes, que son, primero, muy novedosos y que, segundo, se están elaborando en caliente, bajo presiones políticas y económicas enormes. La determinación del Consejo por cerrar el acuerdo era grande. Elena Salgado manifestó la voluntad de los presentes por «defender el euro». «Tenemos que dar más estabilidad a nuestra divisa y haremos lo que sea preciso para conseguirlo», dijo.