Profunda decepción e indignación. Esos fueron los sentimientos transmitidos en la noche de ayer por el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, a la hora de mostrar su estado de ánimo tras la intervención del ministro de Fomento en el Congreso de los Diputados. Revilla, visiblemente molesto, calificó la comparecencia como «un puro despropósito». Y apuntó más: el hecho de que se produjera cuando está a la espera de la «conversación con Rodríguez Zapatero» le hizo expresar que «cada vez confío menos» en una solución, aunque mantendrá su palabra de «esperar a esa reunión».
El presidente cántabro, que estuvo informado en todo momento del contenido de la comparecencia del ministro, descalificó la argumentación de Blanco y, especialmente, la referida al tamaño de la comunidad autónoma de Cantabria. «Somos pequeños, pero con una historia maravillosa. No se trata del tamaño. Que utilice que somos pequeños como argumento demuestra su nivel político, su incapacidad y, además, revela claramente que no es un político progresista».
Revilla expuso que un «político serio y con visión general» defenderá siempre la necesidad de mantener el equilibrio territorial y el objetivo de eliminar las diferencias entre los ciudadanos. «Es igual un ciudadano de Tresviso que uno del Paseo de Pereda. Pagan los mismos impuestos, son iguales, tienen los mismos derechos. Por eso, el tamaño no puede ser el argumento».
El presidente regional reiteró que «Cantabria no va a consentir que se nos obligue a ir a Madrid por Bilbao». Explicó que la posición del ministro revela «un total desconocimiento de la realidad de la región y de lo que ha dicho la comunidad autónoma». Recordó que hace unos meses la autonomía ya se pronunció por escrito a favor de la prioridad del AVE por Palencia. «Es impropio -indicó- que se quiera transmitir la imagen de que somos unos pedigüeños. Pedimos lo que es justo, lo que en justicia se nos debe. No pedimos nada raro. Pedimos y exigimos lo que unos tienen ya o lo que otros tienen en ejecución».
El líder regionalista añadió ayer a su órdago de romper el pacto de Gobierno una nueva advertencia: «No saben lo que están haciendo. Esta tierra no va a consentir una nueva injusticia. No lo vamos a consentir. No hablamos de un capricho de Revilla. Puede ser terrible... La región más pacífica, más tranquila, más agradable de España se puede convertir en un región indignada, enfadada...¡Que lo mediten profundamente!»
A la hora de mencionar el pacto, Revilla puntualizó que el acuerdo alcanzado en su día lo fue entre el PRC y el PSOE, pero también con el visto bueno del Gobierno socialista, ya que a él le correspondía ratificar el compromiso sobre el AVE. De ahí que desde la formación regionalista se mantenga que pacto y AVE «están ligados y no pueden disociarse».
Tratando de buscar tranquilidad pese a su «indignación», Revilla reiteró que mantendrá su promesa a Zapatero y esperará a la «conversación que el presidente del Gobierno anunció en público el pasado domingo en Comillas». Eso sí, reconoció que la intervención de Blanco no sólo es un jarro de agua fría, sino que «hace crecer la desesperanza».
Despropósito
«Todavía creo que se puede arreglar, pero, tras los últimos pronunciamientos, tras el puro despropósito de hoy, las pintas son malas. Cada vez confío menos. Hoy estoy indignado y muy sorprendido. Para oír lo que ha dicho en el Congreso no hace falta que me llamen a Madrid. Lo dije en Monzón de Campos y lo repito ahora: quizá a mis años tenga que volver a empezar y exigir por todos los lugares lo que es justo para Cantabria».
El profundo malestar de Revilla y de los consejeros y altos cargos del PRC del Gobierno se hizo más que visible en la noche de ayer en el acto de inauguración de la exposición de la Colección Norte, desarrollada en el Biblioteca Central de Cantabria. Incluso, durante su breve alocución en ese acto, Revilla llegó a ironizar indicando un «menos mal que el edificio ya está hecho porque sino nos pasaría como con el AVE». Javier López Marcano, consejero de Cultura y anfitrión del acto, tampoco ocultó su «malestar y profunda decepción». «No se puede entender lo que ha dicho el ministro. Ha ofendido a toda una región. Empieza a ser todo un personaje», remachó.
En las filas del PSOE ayer no hubo pronunciamiento público sobre la comparecencia de José Blanco. Al igual que se hizo desde el PRC, los socialistas siguieron en directo la intervención del titular de Fomento en la comisión parlamentaria del Congreso.