En breve, vivir de forma independiente y autónoma en una casa será un sueño alcanzable para las personas con una minusvalía física severa. Amica, con la colaboración de la Obra Social de Caja Cantabria, les brindará esta oportunidad adaptando un piso a sus necesidades, con el objetivo de que puedan vivir solas y así facilitar su integración autónoma en la sociedad. Para ello cuenta con una ayuda de 30.000 euros de la Obra Social.
Los presidentes de la asociación de personas con minusvalías y de la Obra Social, Sagrario Cagigas y Francisco Rodríguez, respectivamente, firmaron ayer un convenio de colaboración. La ayuda de la entidad social servirá para adaptar un piso a las necesidades de personas con una dependencia física «severa», explicó Cagigas. Tendrá una capacidad para cuatro personas máximo y será «casi domótica (todos los servicios, desde las persianas, electricidad o gas estarán automatizados)», apuntó Paquita Gómez, responsable del Área de Gestión de Calidad de Amica.
Rodríguez alabó la labor realizada por la asociación y mostró el deseo de la Obra de seguir colaborando como hasta ahora. Recordó que hasta el momento han aportado para distintos proyectos 143.000 euros.
Esta iniciativa se integra dentro del programa 'Para la Vida Independiente', que ya cuenta con otros dos pisos en Torrelavega y Santander.
Desde su puesta en funcionamiento en 2008 el programa cuenta con la colaboración de la Obra Social. «y responde, aseguró Cagigas, «a la importancia que tiene que las personas puedan acceder a ser autónomas». Está dirigido a personas que quieren vivir bien en un piso solos, acompañados o en familia, pero con independencia.
Ya son 37 las que disfrutan de una modalidad . Como paso previo, pasan una temporada en un piso, que no pertenece a este proyecto, ubicado en Torrelavega, aprendiendo cómo se lleva una casa, la convivencia con los vecinos, los pagos de los recibos....
En una primera instancia cuentan con la supervisión constante de un asistente personal, que les ayuda en su adaptación. Una vez ya instalados en sus casas, las visitas se van distanciando. Todos ellos «pagan su renta y comparten gastos», explicó Cagigas, ya que la mayoría «trabajan en los centros especiales de empleo de Amica».