Las obras de construcción del nuevo puente sobre el embalse del Ebro, en Orzales (Campoo de Yuso), están paralizadas desde hace un mes. Se trata de la tercera vez que estos trabajos se interrumpen en los últimos meses después del parón que registraron las obras durante el invierno como consecuencia de la adversa climatología.
Tras el parón invernal, los trabajos se reanudaron a finales de marzo, cuando se echaron al agua las pontonas (equipos utilizados para hincar los pilotes del futuro puente), sin desinfectar. Las pontonas, procedentes de Murcia, se habían utilizado para trabajos en el mar y se introdujeron en las aguas del embalse del Ebro, declarado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y, Zona de especial protección para las aves (ZEPA), sin haber sido desinfectadas previamente. Esta es una operación exigida por la Confederación Hidrográfica del Ebro como medida preventiva para evitar la llegada del mejillón cebra, una peligrosa especie invasora, considerada como una de las 20 especies más peligrosas en nuestro país.
Después de unos días con las pontonas fuera del agua y de que éstas fueran desinfectadas, los empleados de la empresa que realiza las obras volvieron a introducirlas en el embalse. Desde aquel momento, los trabajos están prácticamente paralizados.
Denuncia
Ecologistas en Acción de Cantabria denunció hace unos días los trámites llevados a cabo para la construcción del nuevo puente de Orzales, una obra eximida de Evaluación de Impacto Ambiental por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino a pesar de que se encuentra en un paraje que cuenta con múltiples figuras de protección, y que se ha declarado de emergencia, lo que permite su adjudicación sin concurso público.
Once meses
La empresa Marco Obra Pública, S.A, adjudicataria de las obras, tenía un plazo de ejecución de once meses. Los trabajos comenzaron a mediados de junio del pasado año, con los primeros sondeos y prospecciones para realizar la cimentación.
Esta importante infraestructura, según fuentes de la Confederación Hidrográfica del Ebro, unirá la orilla norte del embalse con la Península de La Lastra y sustituirá al puente existente, y que ahora se encuentra en mal estado. El viejo puente será demolido una vez finalice la nueva pasarela.
Obras
La nueva infraestructura tendrá una longitud de 298 metros y estará dividida en seis vanos. Tendrá una anchura de ocho metros, para dos carriles de circulación de tres metros para cada sentido y dos aceras de tránsito peatonal de un metro cada una.
Los cuatro vanos centrales tendrán 55 metros, mientras los dos laterales serán de 39 metros. Por su parte, las cinco pilas del puente, cuya forma es hexagonal tendrán un canto de 1,45 metros y un ancho de 2,65 metros y se protegerán con una escollera de las alteraciones que puedan sufrir por las modificaciones en el nivel de agua del embalse, así como el posible oleaje.