«La libró papito, la libró», le gritaba su masajista a Fabio Duarte nada más cruzar la meta de Santo Toribio. «Uff. Sí. Dios lo quiso», respondía el ciclista del Café de Colombia con la respiración entrecortada por el cansancio de una etapa, la sexta, que le ha convertido en el ganador virtual de la carrera, a falta de la jornada de hoy. Y la verdad es que ayer Duarte la libró. Estuvo contra las cuerdas durante los últimos 45 kilómetros, en el ascenso a la collada de Hoz, el posterior descenso hasta La Hermida, en el camino hacia Potes por el desfiladero y en la última subida a Santo Toribio, y de ello se ocuparon el chileno Carlos Oyarzun (Froiz) y los corredores del Caja Rural Higinio Fernández y José Herrada. Aunque finalmente, el líder salvó la situación tirando de clase, que tiene y mucha.
En la meta lebaniega se impuso el belga Niels Albert, un corredor que se defiende igual de bien en el barro que en la carretera. El rubio belga, campeón del mundo de ciclocross en 2009 y ganador de la Copa del Mundo este año, entró ayer por delante del italiano Luca Zanasca y del corredor extremeño Israel Pérez, que llegaron a 38 y 39 segundo de diferencia, respectivamente. Fueron los tres primeros de un pelotón que fue llegando a Santo Toribio completamente roto y retorciéndose en las últimas rampas que llevan hasta el monasterio. ¡Y eso que no llovió!
La penúltima etapa de la ronda cántabra partió de Torrelavega con 95 corredores dispuestos a quemar sus últimas fuerzas en un trayecto corto y muy explosivo (seis puertos en 143 kilómetros). La única alegría de los 20 primeros kilómetros fue saber que el corraliego Isaac Suárez se ponía de líder de la general de sprints especiales. La carrera no se empezó a mover hasta Castillo Pedroso. En las primeras rampas, el Rabobank mandó a Slagter por delante. Los favoritos a la general subieron todos juntos en amor y compañía. Pasado este puerto, saltaron del grupo Bulgac (Rabobank) y Jegou y el catalán Gonzalo (Bretagne). Por Arenas de Iguña los tres se juntaron por delante y su diferencia con el pelotón era de 2.30. Por el alto de San Cipriano, el panorama era parecido: el cuarteto cabecero (Jegou, Gonzalo, Slagter y Bulgac) intentando la machada de llegar y, por detrás, el grupo de Duarte, controlado por el capitán Laverde, a cuatro minutos. Una tensa calma. Y así las cosas, llegó la Collada de Carmona. Por este puerto de primera los cuatro escapados marchaban todavía con 3.15 de ventaja sobre el grupo principal, en el que Café de Colombia no soltaba el mando. Los que se jugaban la vuelta estaban dispuestos a dejarlo todo para el puerto final, la decisiva cota de Hoz.
A dos kilómetros de la cima comenzó la batalla final. Carlos Oyarzun, segundo clasificado en la general, soltó la primera andanada. El ataque iba directo a Duarte. A la primera no se salió, pero a la segunda el chileno se llevó consigo a un grupo de elegidos: Herrada e Higinio Fernández (Caja Rural), Albert (Powerplus), Hardy (Bretagne), Candil y Padres (selección española), Olmo e Israel Pérez (Extremadura), Zanasca (Cavaliere), Escobar (Valencia) y Chalapud (Café de Colombia); y además consiguió soltar al líder. Al colombiano vestido de plata le pasó factura la exhibición hecha dos días antes en la etapa que acabó en El Chivo. En las rampas de Hoz se quedó sin fuerzas. Sus piernas de escalador no escalaban como habitualmente lo hacen. Pero Duarte tiró de clase y de un compañero como Luis Felipe Laverde, ganador de dos etapas en el Giro de Italia, que ayer le ayudó a pasar los peores momentos. Por la cima de Hoz eran 20 los segundos de diferencia entre el mini pelotón de 12 unidades en el que viajaban los aspirantes a líder y el pequeño grupo de seis en el que estaba Duarte.
El descenso hasta La Hermida fue de esos que hielan la sangre. Oyarzun no sólo exhibió su técnica como bajador, sino un gran valor. Voló bajando y se puso con unos segundos de ventaja sobre el grupo de aspirantes y a 1.20 de Duarte. El del Froiz estaba a cuatro segundos del liderato, pero faltaban 20 kilómetros para la meta.
Por ese punto, la carrera estaba ya hecha trizas. Eduardo Gonzalo marchaba por delante en busca, al menos, del triunfo de etapa. A 20 segundos, los holandeses Bulgac y Slagter; y a 50 segundos iba ese grupo de 12 corredores (Oyarzun había sido cazado) que estaba echando un pulso con Duarte. A 1.20 de la cabeza, llegaba el líder tirando a tope de un grupo y defendiendo su maillot con uñas y dientes.
Los de delante fueron cazados por el grupo de Oyarzun en Lebeña (km 130). Se formaba así un pelotón que caminaba con 1.20 de ventaja con respecto al líder, ayudado por Laverde.
En la entrada a Potes, todavía había cosas en juego y nadie estaba conforme. Del grupo delantero se marcharon hacia adelante Niels Alberts (BKCP-Powerplus) y Escobar (Guerola-Valencia), aunque el leridano saltó algo más tarde y ya no pudo llegar a la rueda del rodador belga. Mientras tanto, por detrás, Duarte, junto a sus compañeros Laverde y Chalapud (este último iba en el primer grupo pero le paró su director para ayudar a su líder) se iban echando encima de los que les quisieron arrebatar la prenda de plata.
En el inicio del alto de Santo Toribio y a falta de 2,1 kilómetros para la meta, Niels Albert pasó en primer lugar y se lanzó a escalar en busca de la victoria. El italiano Zanasca e Israel Pérez superaron a Escobar. Los demás empezaron a subir como pudieron y con las pocas fuerzas que ya quedaban en la reserva. El líder, Duarte, quitó algunos segundos de ventaja a Oyarzun en esta última subida. Estaba todo bajo control. El liderato seguía hablando colombiano.
Hoy, la séptima y última etapa de este Circuito 2010 servirá para que el virtual campeón de la prueba, Fabio Duarte, se pegue un paseo, triunfal salvo accidente, de 152 kilómetros, desde Potes a Santander.