La compañía de ballet de Víctor Ullate actuará el próximo jueves, a las nueve de la noche, en el Teatro Municipal Concha Espina, dentro de la programación veraniega del espacio escénico torrelaveguense.
'Samsara', la última obra del maestro de bailarines y coreógrafo Víctor Ullate, es un espectáculo que conecta con el sentimiento universal de búsqueda de paz interior, gracias a la expresividad de sus bailarines, las músicas orientales y las reflexiones budistas. El fruto creativo de Ullate se funde con su continuo magisterio y su sensibilidad social mediante la implicación en proyectos en los que vincula el arte de la danza con la potenciación de las posibilidades de los más necesitados. Ullate, que no se cansa de lamentar la falta de una tradición educativa en la danza, ha impartido talleres en La Magdalena y en Caja Cantabria.
El grupo de la Comunidad de Madrid ofrecerá el espectáculo 'Samsara', en el que Víctor Ullate, bailarín de fama internacional, se ocupa de la coreografía y ofrece su particular homenaje a los países de Oriente. De la música se encarga el pianista Alexander Khvendkevich.
Según Ullate, 'Samsara' es la danza de la vida, el lugar donde poder despertar y quitarnos el velo de la ignorancia. «A veces nos creemos eternos, divagando entre superfluos deseos o añoranzas pasadas, como si no fuéramos a envejecer o morir. Sin embargo, el momento presente es lo único que tenemos. Vivir aquí y ahora me evoca que sólo a través del amor se puede trascender el sufrimiento», señala el artista.
«En este momento de madurez personal -confiesa-, tras más de cuatro décadas entregado a la danza, Oriente me ayuda a cantarle a la vida, a disfrutar de cada instante, hallando la paz y la esperanza mediante una profunda confianza en la auténtica naturaleza humana. Este espectáculo es una abstracción de los sentidos que permite, a través de la conjunción del movimiento corporal y la música, trasladar al espectador a aquellos lugares de done procede el diverso repertorio de músicas étnicas que conforman el ballet: Egipto, Irán, India, Nepal, China, Japón...».
La danza le sirve a Ullate de nexo entre culturas dispares para «aportar pinceladas de ritmo, belleza y crítica social a la situación de este conjunto de países que he visitado a lo largo de tantos años y cuyo recuerdo e influencia han marcado mi vida».
Instantes cruciales
«Una vez más, me decido a continuar el círculo de la vida y la muerte a través de la danza, mi instrumento de expresión». Más que darle significado a 'Samsara', sencillamente ha tratado de interpretar lo que sintió en momentos delicados y cruciales de su vida, en los que, postrado en una mesa de operaciones, creyendo que todo se acaba, mi mente se dirigió a Oriente. Ahora, gracias a la profesionalidad de mis bailarines, puedo expresar esto sobre un escenario y compartirlo con el público», concluye.
Ullate, que preside la Fundación 'Primeros Pasos', encargada de recoger a niños de Centros de Acogida para enseñarles a bailar, considera que «la danza te da sobre todo disciplina y autocontrol, ventajas que aporta esta enseñanza a la formación humana de los jóvenes».
Ullate imaginó y concibió su coreografía durante cuatro años, mientras estaba tumbado en una mesa de operaciones . «Sólo pensé que tenía que soñar despierto y aprovechando que hacía unos meses que había viajado a la India y Nepal decidí poner de manifiesto en esta pieza lo que allí había vivido», explicó en su día.
El coreógrafo explica que sus métodos pedagógicos se basan principalmente en la improvisación. Una experiencia «fantástica, gracias al espíritu muy luchador de los alumnos que me sorprenden siempre por sus improvisaciones muy impactantes. El arte se tiene dentro y hay que saberlo sacar»,