Ganó el concurso internacional que en el año 2000 abrió la posibilidad a todos los arquitectos a diseñar el futuro Museo de la Evolución Humana de Burgos, y ayer, el arquitecto cántabro Juan Navarro Baldeweg vio hecho realidad su proyecto, que «está basado en la misma filosofía que el edificio de la réplica de las cuevas de Altamira», que él mismo realizó.
SM La Reina Sofía fue la encargada de inaugurar el espacio museístico, y reconoció al equipo de arquitectos de Navarro Baldeweg «el recuerdo fantástico» que tiene de la inauguración de Altamira hace una década. El arquitecto cántabro explicó que «ambos museos tienen un argumento basado en la relación arquitectura-naturaleza» que en el caso de Altamira es con la geología del terreno y en el de la Evolución Humana con el paisaje de la sierra de Atapuerca .
Las piezas centrales del Museo burgalés reproducen las trincheras de Atapuerca y, además, en el exterior se establece una relación con el río Arlanzón «el elemento conductor del rosario de jardines de la ciudad y llega hasta el yacimiento». «La naturaleza es el libro del que extraemos todas las informaciones sobre nuestra evolución y vida pasada», explicaba ayer Navarro Baldeweg entre las flamantes paredes de su nuevo edificio en las que la luz se lleva todo el protagonismo por la «energía vivificadora» que tiene.
La planta de calle del Museo está dedicada al origen de este espacio expositivo, los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, donde a través de 'pastillas' se recrean las excavaciones en esta zona y a través de audiovisuales se recrean los hallazgos más importantes, algunos de ellos expuestos al público. La planta primera está dedicada a la evolución biológica y es aquí donde el visitante se encuentra con la recreación del 'Beagle' y del cerebro humano. Asimismo, una parte de esta planta está destinada al investigador y Premio Nobel Ramón y Cajal.
La segunda planta cuenta una sala de proyección circular, así como una zona dedicada al arte rupestre donde varias maquetas recrean los poblados nómadas y de sedentarios y en la tercera cuenta con una sala de proyección sobre los ecosistemas que permite al visitante sentir el frío de las grandes glaciaciones o el fuerte calor de la estepa. La superficie total es de 15.000 metros cuadrados, la mitad se destina a exposición permanente y otros 2.000 para exposiciones temporales.