La historieta se introduce en la galería de arte, un hecho ciertamente inhabitual en la escena cántabra pero con numerosos precedentes en otras provincias y países, por no mencionar pinacotecas internacionales del prestigio del Centro Pompidou, el MOMA de Nueva York o el Museo del Louvre.
Del Sol St. acoge hasta el 31 de julio en su Sala B la exposición titulada 'Cómica Argentina', muestra procedente del London International Comics Festival de este año que ofrece una retrospectiva histórica de la narrativa dibujada en dicho país sudamericano. Ha sido comisariada por la argentina Sylvia Libedinsky y el británico Paul Gravett, dos nombres estrechamente relacionados con el mundo del cómic: la primera como diseñadora y dibujante y el segundo como editor, divulgador y periodista especializado con más de dos décadas de experiencia en este medio.
La exposición consta de 18 paneles, cada uno de los cuales contiene reproducciones de dibujos, portadas y páginas acompañados de textos informativos que se centran en otros tantos autores y momentos clave de la historieta argentina, sin duda la más personal y fructífera de Latinoamérica.
El recorrido cronológico se inicia con nombres pertenecientes a la Edad Dorada del cómic argentino, localizada entre los años 40 y 60. Como Lino Palacios, autor de populares personajes, caso de 'Don Fulgencio' y de 'Avivato'; como Dante Quinterno, creador del famoso Patoruzu, el cacique indígena procedente de la Patagonia; o como Guillermo Divito, fundador de la revista Rico Tipo (con tiradas de hasta 200.000 ejemplares), especialmente reconocible por la impronta visual de su tipología femenina. Pero, sobre todo, el genial Oski (Oscar Esteban Conti), un auténtico maestro del humor crítico, casi surrealista, a quien Sartre le encargaría los telones de su obra 'La puta respetuosa' y Faulkner los diseños de 'Androcles y el león'.
A periodos más complejos pertenece Francisco Solano López, dibujante de títulos como 'Slot Barr' 'Ana" o 'Historias tristes', pero más conocido por el clásico de la ciencia-ficción "El Eternauta", publicado entre 1957 y 1959, que extrapolaba las circunstancias políticas del país a la coyuntura de una invasión extraterrestre. En el periodo de inestabilidad iniciado por el golpe de estado de 1966 se encuadra particularmente Héctor Germán Oesterheld, el guionista más influyente de Hispanoamérica, escritor de obras tan inolvidables como 'Sargento Kirk', 'Ernie Pyke', 'El Eternauta', 'Mort Cinder' o la biografía del Che Guevara, que desapareció en 1978 bajo la represión de la dictadura militar. También Roberto Fontanorrosa, cuyo humor satírico se materializó en diarios como Clarín, El Tiempo, La República y Proceso pero, sobre todo, en sus dos personajes más representativos: 'Boggie el Aceitoso' y el gaucho 'Inodoro Pereyra'. O el patriarca del cómic argentino, Alberto Breccia, un auténtico renovador con el expresionismo gráfico y el tono experimental de títulos como 'Mort Cinder','Los mitos de Cthulhu', 'Un tal Daneri', 'Perramus' o 'Informe sobre ciegos'.
Capítulo parte merece Quino (Joaquín Lavado), por su celebérrima Mafalda (1964 - 1973) y su posterior carrera de humorista gráfico en los diarios y revistas más prestigiosos del mundo, obra que se recoge en una veintena de libros.
Fruto del exilio político o laboral, por otra parte, es la obra de Carlos Sampayo y José Muñoz, publicada desde los años 70 en Europa. La incisiva prosa del primero y los afilados contrastes blanquinegros del segundo son responsables de un personaje clave del género negro, el detective Alack Sinner, pero también de obras complejas con un alto grado de compromiso social, como 'Sudor sudaca', 'Billie Holliday', 'Juego de luces', 'El libro' y 'Carlos Gardel'. Oscar Zárate, por su parte, emigró a Londres en 1971, donde publicó en la revista Crisis. Es el dibujante de novelas gráficas como 'Un pequeño asesinato', con guión de Alan Moore, y 'Tres artistas en París', escrita por Carlos Sampayo. Mientras que Enrique Alcatena, autor de 'Dioses y demonios' y 'El libro secreto de Marco Polo', ha dibujado para la editorial escocesa DC Thompson y para las norteamericanas Marvel y DC. También ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Europa el animador e ilustrador Oscar Grillo, que como historietista ha firmado el cuento de hadas surrealista 'The World is round' y una versión de 'La tempestad' de Shakespeare en forma de novela gráfica.
Entre los autores del siglo XXI y a caballo entre los dos continentes, se encuentran representados en la muestra Juan Sáenz Valiente, dibujante de la novela gráfica 'Sarna', de 'El hipnotizador' y de la serie de relatos cortos 'Matufia'; Jorge González, creador gráfico de 'Hard Story' y 'Hate Jazz', ganador del concurso de novela gráfica FNAC-Sinsentido con "Fueye"en 2008; y Liniers, cuyo humor dislocado aparece desde 1999 en diarios como Página 12, La Nación y El Periódico de Catalunya.
Alejandra Lunik es la única mujer de la exposición. Su estilo cercano al»realismo mágico» queda de manifiesto en los monólogos femeninos de "Mirá que no somos novios" y en 'Historia de Ana, el mosquito y un enano', cuyo guión ha sido escrito junto con Laura Vázquez. Kioskerman, en fin, combina el humor con la experimentación más o menos surrealista, publicando series como 'Eden' y 'El señor del kiosco' sirviéndose de los formatos tradicionales tanto como de los fanzines e Internet.
La idea de introducir las viñetas en su galería surge para Fernando Zamanillo tras conocer a Sylvia Libedinsky y se explica, según sus palabras, «porque era una faceta que se echaba en falta». En cuanto a la valoración del propio cómic como lenguaje autónomo y elemento cultural, el galerista opina que «aunque parece una cuestión secundaria y no está plenamente integrado en el mundo del arte, ya va siendo hora de otorgarle al menos un sentido histórico y de irlo introduciendo en este ámbito». En opinión de Zamanillo, el cómic «no deja de ser dibujo, color, ilustración e incluso cine, a los que además cabe sumar la literatura para componer un medio muy completo».
Igualmente reconoce que «tiene también una función social muy directa, que a la pintura o la escultura, por ejemplo, les cuesta más alcanzar», y añade, «creo que es tan importante como cualquier otro medio y ya es hora de darle entrada en las galerías de arte».