Una coreografía original de Aída Gómez, con Atapuerca como eje, recibía a los visitantes al pabellón español en la Expo de Shanghai. Una vuelta a las raíces creativas de un país que recordaba cómo el arte, sea en la danza o en las pinturas de las cuevas de Altamira, ha sido vehículo de transición entre lo salvaje y lo civilizado. La bailarina que empezó a formar parte del Ballet Nacional de España con tan sólo catorce años, recibía ayer en La Magdalena, entre sentimientos cruzados de «agradecimiento, sorpresa e ilusión», el Premio La Barraca en «reconocimiento a su destacada trayectoria profesional».
La Universidad Internacional Menéndez Pelayo distinguía su «contribución a la difusión del conocimiento artístico». Aída Gómez que siempre subraya y lamenta la escasa atención que se presta a la danza en este país, ensalzaba a la UIMP por haber abierto las aulas de la universidad al ballet. El pasado año el verano cultural en La Magdalena vivía el estreno absoluto de 'La buena memoria', espectáculo de Aída Gómez. La bailarina madrileña, Premio Nacional 004, impartió también un foro sobre 'La proyección de la técnica sobre el escenario'.
A la sombra del nombre de Federico García Lorca y el histórico itinerario teatral de su compañía, que dejó su huella en Santander, Aída Gómez dejaba claro que el premio La Barraca lo interpretaba como «el aliento necesario para seguir adelante». Comprometida, luchadora y rigurosa, como previamente destacaba en su laudatio el crítico y escritor Roger Salas, Aída Gómez no dejó pasar la oportunidad de la tribuna académica para lamentar las «dificultades» en las que continúa inmersa la danza en España. «No descubro ahora nada si digo que sigue siendo la niña pobre de las artes escénicas».
La bailarina y coreógrafa subrayó esas «dificultades con las que se encuentran los profesionales de la danza en España para desarrollar nuevos proyectos». La creadora premiada recordó que el curso del año pasado fue «el primero protagonizado por la danza, que se impartía en una universidad española. Fue una sorpresa, aunque este tipo de cursos no son una novedad en universidades de otros países del mundo».
La creadora, que ha dado vida a personajes míticos como Carmen o Frida Kahlo, dijo no conocer con detalle las declaraciones de su colega Nacho Duato en las que anunciaba desde Rusia que no volverá a hacer ninguna coreografía en España, pero recordó que tras veinte años al frente de la Compañía Nacional de Danza «podría considerarse un bailarín privilegiado y muy mimado».
El crítico de danza Roger Salas, que trazó un perfil de la galardonada, llamó la atención sobre los tiempos difíciles en el arte y en la vida y, específicamente, se refirió al lenguaje de la danza que «sabe sobreponerse a cualquier adversidad, sobre todo cuando es buena y tiene como protagonista a una artista como Aída Gómez».
A su juicio, «ha engrandecido la danza escénica española con su talento, entrega, perseverancia y palpables éxitos». En su recorrido por la figura de la bailarina la definió como «rigurosa, vertical, dura cuando hay que serlo, intransigente con la mediocridad y leal con sus compañeros de profesión».
Además, Salas aludió a la manera en que «ha contribuido al dibujo definitivo, al perfil de la danza española en su enorme complejidad».
Bien patrimonial precioso
De modo concluyente, en su laudatio, aseguró que Aída Gómez «no es sólo la mejor bailarina española de su generación, sino la heredera natural de una tradición específica, de unos vectores estéticos y funcionales del teatro de danza que, según pienso, en mi criterio, acaban en ella».
Dado que el baile, en su esencia, se transmite de esa manera «maravillosa, artesanal, directa e irremplazable», apuntó el crítico, «tenemos que cuidar a Aída Gómez como un bien patrimonial precioso y único».
Por su parte, el rector de la UIMP elogió a Aída Gómez por «la calidad como bailarina y profesora, su espíritu de sacrificio y constancia, la estética de su arte y la belleza de las formas que crea con su cuerpo», una «referencia obligada para estudiantes, profesores y público». Ordóñez recordó que el Premio La Barraca fue instituido para reconocer el trabajo de las personas que hayan contribuido de manera especial a las Artes Escénicas y que hayan actuado en las actividades culturales de la UIMP. El cantaor Diego 'El Cigala', el cantante Roberto Scandiuzzi y el director teatral Mario Gas fueron premiados en anteriores ediciones.