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«Boris Godounov es la mejor ópera que he cantado por su fuerza de introspección»

MÚSICA

«Boris Godounov es la mejor ópera que he cantado por su fuerza de introspección»

29.07.10 - 00:27 -
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Los remordimientos que matan a un Boris Godounov en la cima del poder aparecen en el escenario en forma de un sonido sostenido, «una nota muy sensible» emitida por la orquesta y que adivina la catástrofe de un hombre cuya debilidad «radica en su propia alma», incapaz de sostener la contradicción del esplendor del poder y la decadencia de la ambición. Con estos mimbres tejió Modest Moussorgski en 1872 la ópera en tres actos que lleva el nombre del protagonista y que, mañana viernes, abre la 59 edición del Festival Internacional de Santander. El bajo italiano Ruggero Raimondi (Bolonia, 1941) recurre a la versatilidad de su registro vocal para «subir a esas notas» que le han permitido «hacer personajes tan complejos» como el Scarpia de Tosca o este Boris Godounov, cuya identidad, sutil y torturada, representará sobre el escenario de la sala Argenta una de las voces más valoradas del último cuarto de siglo.
-Es su primera vez en un escenario de Santander, ¿qué supone abrir la 59 edición del FIS?
-Es la primera vez que estoy en Santander y me he enamorado de la ciudad. Había oído hablar muchas veces del Festival, y el concepto que se tiene de él fuera de España es que es muy importante porque participan artistas reconocidos mundialmente.
-¿Dista mucho interpretar una ópera rusa que los personajes italianos que ha interpretado?
-Moussorgski fue un autor que se adelantó muchísimo a su tiempo, pero Rimski Korsakov, que hizo una orquestación más comprensible para los tiempos, consiguió hacerlo más comprensible para el complico. De hecho, Debussy tenía la partitura de Moussorgski sobre su piano y le gustaba estudiar a fondo la sonoridad tímbrica de la composición del ruso. La belleza de esta obra radica en la simplicidad de la tesitura musical.
-¿Es una ópera compleja para el público?
-Es una música que entra en el alma del espectador. Lo precioso de la composición de Moussorgski es que llega directamente al alma del espectador, el tormento del alma de Boris en una época donde las vidas humanas no valen nada.
-Su personaje se mueve entre el esplendor y la decadencia, el héroe y la víctima... ¿Cómo plasma estas sutilezas en su interpretación?
-La ópera se inicia con la coronación de Boris, es el momento en que un hombre llega a los más alto de su diseño político. Pero en el momento que ha llegado a su máxima aspiración política hay una nota muy sensible en la orquesta y en ese momento inicia la tragedia de este hombre, que para llegar allí tuvo que matar a un niño. La lucha con su remordimientos, su propia tragedia personal le llevarán a la muerte a manos del príncipe Chouski, el hombre que quiere quitarle de en medio y tomar el poder, porque la debilidad de Boris está en su alma.
-Esta lucha política es un tema que podría ser de hoy mismo
-La historia es vieja pero al mismo tiempo es nueva, refleja que la actitud de los hombres es siempre la misma: el poder es lo que más atrae al ser humano.
-¿Cómo llega a los personajes que ha interpretado a lo largo de su carrera?
-He construido mi carrera interpretando los personajes que más me interesaban. Boris es una de las obras más bonitas que he cantado, si no la mejor por la fuerza en la introspección que exige en la interpretación del personaje. El perfil de los papeles que he interpretado tienen un profundo contraste en el alma, una lucha en su interior. Me gustan los personajes complicados.
-Su registro vocal le permite pasar de ser bajo a barítono, ¿de qué manera se siente más cómodo al cantar?
-Nací como bajo. Pero llegó un momento en mi carrera que quise aproximarme a personajes como Scarpia (Tosca), Jago (Otelo) o el propio Boris, que son para barítono. Así que estudié para levantar la voz y quitar el bajo, y con mucho trabajo me convertí en un bajo barítono. Me siento cómodo en todos los registros... ¡Si estoy en condiciones!
-¿Cree que existe un relevo generacional en las voces líricas?
-Está llegando una nueva generación de cantantes muy interesante, pero su trayectoria no es nada fácil. Hoy en día, con los medios de comunicación, si uno canta por ejemplo en Tumbuctú se sabe. Yo tenía la posibilidad de cantar en zonas desconocidas para probar y no tenía la repercusión que tiene ahora. El problema es que, en la actualidad, los cantantes tienen que ir en seguida y directamente a cantar a los grandes escenarios. Antiguamente había muchos teatros de provincia donde uno se podía ejercitar sin subir directamente a las grandes casas. Pero ahora esos teatros ya no están. Si un cantante tiene buenos nervios puede salir, pero los más frágiles lo tienen más complicado.
-Y en el público, ¿aprecia también relevo generacional?
-El relevo en el público es más complicado. La gente sigue a los cantantes que salen en el periódico, que graban discos y salen en televisión. Antes la calidad era lo que te daba la notoriedad, pero hoy en día la notoriedad es lo que te da la calidad.
-¿Y la gente joven? ¿Los ve en el patio de butacas?
-La gente joven tiene mucho peligro porque escucha muchos discos y eso no es una buena escuela porque en las grabaciones se hacen muchas cosas. Lo importante para aprender a escuchar ópera es ir al teatro, es la verdadera escuela. En el teatro sólo escuchas la verdad, mientras que en un disco bajan la orquesta para que se escuche al voz.
-Plácido Domingo ha vuelto recientemente a los escenarios, ¿la voz tiene fecha de caducidad?
-Plácido es un monstruo de bravura. Si hay una fecha de caducidad para él creo que aún está muy alejada. Cantar exige mucho sacrificios y hay muchos que no están dispuestos a hacerlo, que prefieren una vida más tranquila, vivir normalmente, sin estudiar y trabajar tanto la voz a diario. En el canto la salud es lo primero, el talento es lo segundo y la técnica es lo tercero.
-¿Qué le queda por hacer?
-Voy a cantar en 'La fancciulla del west', de Puccini. Haré el papel del sheriff. ¡Nunca lo he cantado y voy a debutar!
-¿Aún tiene ganas de debutar después de tantos años sobre los escenarios?
-¡Sí, por qué no! Es un personaje muy interesante. Lo estrenamos en Zurich el próximo mes de noviembre.
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