«Vuestra salida de las prisiones no es una dádiva de la dictadura». Con este mensaje se dirigió ayer el ex presidente del Gobierno José María Aznar a los disidentes cubanos excarcelados por el régimen de los hermanos Castro y acogidos por España.
En una reunión mantenida con los ex presos cubanos en la sede de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), de la que Aznar es presidente, el político calificó de «limbo jurídico» la situación en la que se encuentran los excarcelados y cargó contra el Ejecutivo español, al que tachó de ser «complaciente con quienes oprimen a los demás».
Aznar calificó de «oportunismo» la salida de prisión de los ciudadanos cubanos y acusó al Ejecutivo castrista de utilizarlos como moneda de cambio. «La democracia en Cuba no llegará poniendo precio a la libertad ni convirtiendo la vida humana en un bien exportable», aseguró. Advirtió al Gobierno español de que «la libertad no se puede comprar» y menos «a un precio tan barato como una nueva condena a la expatriación en un limbo jurídico y vital».
En el discurso pronunciado antes de mantener un encuentro privado con los disidentes, el ex jefe del Ejecutivo aseguró que la liberación de estos «no es un gesto ni de bondad ni de solidaridad» por parte del Gobierno de la isla e instó a la Unión Europea a mantener la llamada Posición Común hacia Cuba, que desde 1996 tiene bloqueadas las relaciones comerciales y financieras con La Habana y supeditadas al inicio de un proceso de democratización. «No estáis solos, el pueblo español está con vosotros», dijo antes de recordar al Gobierno que «la libertad y la dignidad de las personas no se negocian y no pueden someterse a subasta». Aviso al Ejecutivo de que «o se está con la libertad o se tolera a los opresores», para después gritar un «¡Viva Cuba Libre!», que fue coreado con otro «viva» por parte de los ex presos cubanos allí presentes.
«Maquillaje»
Uno de ellos, Antonio Ramón Díaz Sánchez, calificó de «maquillaje» la decisión del presidente cubano, Raúl Castro, de «ponernos en libertad ahora». «Estamos aquí porque el Gobierno cubano trata de manipular y obtener ventajas de cualquier índole», dijo antes de pedir a la Unión Europea que «sea coherente con la libertad y el derecho de los cubanos». En este sentido, quiso dejar claro que en Cuba «no ha habido ningún cambio» y que para que esto suceda es necesario que «los cubanos puedan expresarse y decidir libremente», porque «sólo el pueblo cubano sabe lo que quiere el pueblo».
El disidente cubano quiso agradecer el «esfuerzo» del Gobierno de Aznar (1996-2004), determinante para establecer la Posición Común que hoy mantiene la Unión Europea con Cuba. Isel de la Merced Acosta, representante de las Damas de Blanco y esposa del disidente cubano Blas Giraldo, dio las gracias al ex dirigente por «la digna posición que ha mantenido siempre respecto a Cuba» y que debe «mantenerse» porque en la isla «no ha habido cambios significativos». Acosta manifestó sentirse «feliz» por estar junto a su marido, pero «triste por haber sido deportados» y porque en su país continúa «la represión».