Sabe que una defensa obstinada de las recientes técnicas de animación por ordenador no tiene mucho sentido. Según se mire, siempre se puede encontrar el perfil bajo, el que se revela como armas de doble filo. «El formato 'flash' (que abre la ventana a un nuevo mundo de creación casera) ha servido para democratizar la animación». Lo afirma quien conserva la Medalla de Oro a la innovación 2009 por su largometraje 'Animal Channel' en el Festival de cine de Houston (EE UU). Pero Carlos Varela, dibujante y realizador de cine de animación, reflexiona también sobre la zona oscura del método.
«La economía del 'flash' permite que todo el mundo tenga acceso a la herramienta. Cualquiera puede ahora realizar un filme digno desde su casa. El inconveniente es que el mercado se ha fijado en esa economía y trata de aplicarlo a todas las producciones profesionales.
Técnica Vs. Creación
La técnica está aquí marcando los pasos de la creatividad, y el peligro puede llegar si se llegan a estandarizar los resultados. Temo que la globalización nos está machacando un poco en este sentido», esgrimió en la presentación del taller que desarrolla esta semana en La Magdalena con el título 'He tenido una idea!! Creación y desarrollo de un proyecto desde la idea hasta la elaboración de la Biblia'. El ambiente no es el idóneo para más recortes. «El mercado de animación nacional nunca ha estado para tirar cohetes». Muestra de ello es la fuga de cerebros que durante los últimos años han hecho animadores españoles, hoy creativos de Pixar, Dreamworks y otros grandes gigantes de este negocio. «Lo malo es que no es algo nuevo. Conozco mucha gente que ocupa hoy puestos importantes en Disney».
«Antiguamente éramos nosotros los que nos ocupábamos del trabajo más mecánico de esta industria. Ahora las producciones estadounidenses encuentran en India y China muy bajos costes, y Europa empieza a poner en valor la creatividad», explicaba el autor del primer largometraje de animación realizado en Euskadi 'Kalabaza Triipontzia'. Pero no es suficiente. Sin financiación no hay desarrollo de ideas. «En España estamos acostumbrados a vivir de las subvenciones y no podemos continuar por ese camino». Los proyectos de mayor envergadura precisan estudios de grandes dimensiones, con potencial humano y material a la altura. «Aquí somos muchos estudios y muy pequeños y siempre que se ha lanzado una iniciativa para lograr la asociación no se ha llegado a buen puerto», concretó el ganador de dos premios Goya a la mejor película de animación.
Estreno en octubre
Valera anunció que estrenará película el próximo octubre: «Será como una segunda parte de 'Animal Channel', con los mismos personajes». Entre tanto, mantiene la inquietud por la investigación, por el mestizaje de las formas, «porque lo que verdaderamente sigue importando es la historia, no la forma en que se cuenta», razona el autor, interesado en «el potencial creativo», y también económico de los videojuegos.
Se sumerge en el mestizaje de soportes. «Ya no pensamos en la televisión. Ahí está la descarga por Internet, al móvil, etc. Y lo que es aún más interesante, la complementariedad de todos estos soportes y el intercambio de información que se puede hacer entre ellos». Es el futuro y sólo cuestión de tiempo que la hegemonía del sector llegue. «Estoy convencido de que la animación todavía está comenzando a hacerse su hueco en la narrativa cinematográfica».