En medio de la lucha del gobierno de Grecia contra la gigantesca deuda pública a través de un drástico plan de austeridad, el Producto Interior Bruto (PIB) del país bajó un 1,5% en el segundo trimestre de 2010, un desplome del 3,5% respecto al mismo periodo del año pasado. La autoridad de estadística griega (ESA) justificó esta caída como consecuencia de un menor número de inversiones y una reducción «significativa» de los gastos públicos, a la vez que auguró que la economía helena se hundirá todavía más durante la recesión.
Los pronósticos de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevén que la economía helena caiga un 4% este año. De esta forma, en estos momentos Grecia es el único miembro de la zona euro que aún no ha salido de la recesión.
Por otra parte, el índice de desempleo griego alcanzó el 12% en mayo, con una subida interanual del 3,5%. Los jóvenes entre 15 y 24 años siguen siendo los más afectados por la crisis económica y el desempleo, con una tasa de paro del 32,5% frente al 25% que registraban de 2009. El 14,8% de las mujeres siguen sin trabajo, un dato que ha empeorado un 3,3% en el último año.
Golpeada por una crisis financiera sin precedentes, Grecia quedó bajo tutela de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para reducir su deuda pública, que llegaba a los 300.000 millones de euros a fines de 2009. A cambio de la aplicación de impopulares medidas de ajuste por parte del gobierno socialista heleno, estos organismos internacionales les otorgaron 110.000 millones de euros.
Tras sufrir la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, Europa retomó el camino de la recuperación en el tercer trimestre de 2009. De todos modos, la zona euro crece a un ritmo mucho más lento que el resto del mundo y en el primer trimestre del año, su PIB sólo progresó un 0,2%.
La economía europea sigue debilitada por la crisis de la deuda soberana, alimentada en gran parte por los miles de millones de euros que los gobiernos destinaron a salvar al sistema financiero.
El pánico se instaló durante el primer semestre del año en los mercados, temerosos de una quiebra de países fuertemente endeudados como es el caso de Grecia, España o Portugal.
Para frenar la debacle, Europa se comprometió entonces con ambiciosos planes de austeridad destinados a sanear las arcas públicas de Grecia.