Desde hace doce años el escritor Leonardo Padura espera que su personaje Mario Conde, policía habanero, sea llevado al cine. Mi asistenta Daisy, que también es cubana, como Padura, levanta la ceja como queriéndome decir que seguirá esperando. Lo expresa en una frase muy cubana: «Ya tu sabes». La cosa en Cuba está muy mal. Si lo está en España, como lo estará en 'La perla del Caribe'. Terrible. A tenor de las frases hechas («mi amol», en cubano), recuerdo una que ha dicho el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, hace poco: «No se puede tener la bota llena y la suegra borracha», eliges uno u otro, o el vino o la borracha. Mi Daisy ya sabe como se inicia la nueva novela de Padura: «¿Qué fue lo que hice ayer?», dice el comisario Conde cuando despierta de la borrachera. «¿Acaso anoche le pedi matrimonio a Tamarita? Si me dijo que no, hice el gran ridículo. Si me dijo que sí, estoy acabado para toda la vida». Cambio de tercio para no destripar la gran novela del comisario habanero. En septiembre de 1986 se abrió el campo de golf de Mataleñas (Santander), el primero público de toda España. Fue iniciativa exitosa del alcalde Juan Hormaechea, al que hace tiempo no veo en público y que en junio cumplió 71 años.
En este fin de agosto cántabro es interesante recordar cosas. Amigos, enemigos, cosas buenas. Les propongo que entren en el blog 'Cantabriaabierta. com' de José Luis Quintana en el que cuenta cosas de la tierra. Quien podría contar y contar sin acabar sería Inmaculada García-Santiuste, de 96 años, matriarca del clan Pombo repartido por España. Conoce bien Santander y sus sucesivas generaciones. Fernando, su hijo abogado, navega por el Cantábrico a bordo de su 'Vindio' siempre que sus innumerables ocupaciones le dan un respiro. Es de esos cántabros que aman su tierra y su mar, de donde obtiene la fuerza para seguir adelante. Parece pura poesía, pero es realidad. Le sucede algo parecido a 'Cioli', salvador de cien vidas. Tiene 88 años y sigue en la brecha en La Magdalena. Tiene condecoraciones, medallas, distinciones... Es parte de la historia santanderina. Vive en una residencia de ancianos. Ayer me dijo que es feliz.