Ha habido que esperar tres años, pero Cantabria ya cuenta con un Plan Especial de la Red de Sendas y Caminos del Litoral que permitirá disfrutar a todos los ciudadanos de la costa, integrará a la comunidad en un proyecto europeo y fortalecerá el conocimiento del litoral. El consejo de Gobierno aprobó ayer esta normativa que se enmarca en el Plan de Ordenación del Litoral (POL).
Dolores Gorostiaga señaló ayer que este plan configura un corredor que atraviesa la región de este a oeste y que plantea dos tipos de sendas: un gran recorrido litoral que articula toda la costa cántabra, desde Castro Urdiales a Unquera; y luego pequeños recorridos litorales, con origen o final en el primero, y que resaltan elementos de relevancia de carácter cultural o natural.
El Plan de Sendas fue aprobado inicialmente en febrero de 2007 y fue sometido, junto con el informe de sostenibilidad ambiental, a información pública, dándose audiencia a los ayuntamientos afectados, colegios profesionales y la Delegación de Gobierno.
Como resultado de este trámite, se produjeron una serie de modificaciones que hicieron necesaria una nueva aprobación por parte de la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo( Crotu), y un nuevo trámite de información y audiencia. Finalmente, la Comisión aprobó a finales de 2009 el Plan Especial de Sendas del Litoral que llega ahora al Consejo de Gobierno de Cantabria.
La vicepresidenta explicó ayer que este plan, que dependerá de la Consejería de Obras Públicas y Ordenación del Territorio, tiene como premisas la mínima actuación y el disfrute del litoral, y también pretende facilitar la accesibilidad a personas invidentes o con movilidad reducida.
En esta normativa se incluyen setenta rutas de pequeño recorrido que en realidad ya existían, pero que en muchos casos se confunden con caminos o se han perdido. Por ello, la redacción del plan ha requerido de un exhaustivo trabajo de campo -para ver sus recorridos y su estado- y documental, ya que se ha acudido a fuentes bibliográficas con el objetivo de reproducir los caminos históricos.
También incluye un inventario del patrimonio histórico, ya que muchos de esos viejos caminos conducían a núcleos rurales, miradores o iglesias y, por último, el plan conlleva una minuciosa cartografía.