Hace 75 años que su padre hizo el primer desembarco de pasajeros en la playa de El Puntal. Primero fue una rampa y después diseñó y construyó un embarcadero «con sus propias manos». Ricardo Tricio, actual copropietario del primer chiringuito, del pantalán y del servicio de barcos que comunican Santander con el arenal, 'Playas del Puntal', no se imagina un futuro sin estas infraestructuras.
Ante el informe desfavorable de la Dirección General de Biodiversidad, de la Consejerjía de Ganadería, que considera «altamente prioritaria» la retirada de todas las instalaciones existentes en el Puntal de Somo», debido a que interfieren con el buen desarrollo del hábitat de la zona, Tricio defendió que «las dunas están así de grandes y con vegetación gracias a nosotros. Cuando hace 45 años construimos el chiringuito, que era más grande que el de ahora, las dunas estaban a 200 metros de aquí. Nosotros somos los primeros interesados en cuidar el entorno, porque vivimos de ello».
Por aquel entonces, el restaurante ocupaba, aproximadamente, unos 400 metros cuadrados, pero en 1993, cuando les renovaron la concesión, se adaptaron la nueva Ley de Costas del momento y levantaron un chiringuito de 100 metros cuadrados construidos y 50 de terraza, cuya estructura no es fija.
Esta construcción, junto a las fosas sépticas, el recinto del generador y el embarcadero ocupan en total 422,74 metros cuadrados, por los que la empresa Hermanos Tricio S L paga por la prórroga de este año 120 euros por metro cuadrado. En total les supone 15.200 euros al año. Aunque «es una cantidad importante, nos compensa porque queremos mantener en buenas condiciones las instalaciones hasta que salga la concesión, que pedimos en 2008».
Tricio está convencido de que las construcciones «no perjudican al Puntal. Hemos pedido a Biodiversidad que le solicite a la Universidad de Cantabria un estudio. Pero no nos han hecho caso. Incluso he invitado a la directora general a que venga a conocer de primera mano la situación. Sin éxito». No se han quedado impasibles ante la nueva situación y llevan recogidas 2.000 firmas en contra de la retirada de las instalaciones.
Con tristeza, Tricio advirtió que «si nos quitan la pasarela, sólo podrá venir a El Puntal la gente que tenga barco particular. Es una pena, porque es una playa que gusta mucho. El sábado pasado llegaron a través de nuestras lanchas y de Los Reginas 1.800 personas. Al cabo del verano suman unas 120.000 personas».
Explicó que con los temporales, las fuertes mareas y el viento sur, «desaparece la arena de debajo del restaurante. Cuando empieza la temporada, en mayo, suele haber un desnivel entre la terraza y la playa de casi dos metros».
El cariño que tiene a El Puntal viene de largo. «Tengo 59 años y con nueve empecé a colaborar en el restaurante. No imagino mi vida sin este lugar. Hasta hace unos ocho años éramos nosotros quienes limpiábamos la playa. Ahora lo hace el Ayuntamiento. Pero es un indicativo más de los que nos importa».