El carril-bici que unirá la avenida de Los Castros (en su límite con La Albericia) con el Complejo Polideportivo Municipal se construye por detrás de la calle Francisco Iturrino, en su límite con la colonia de casas Virgen del Mar. Se sustituye así el proyecto original de realizarlo en la zona cercana al polígono de naves de La Albericia, después de las quejas de los empresarios al estimar que la eliminación de aparcamientos en la zona ponía en peligro su negocio y numerosos puestos de trabajo. Las conversaciones con el Ayuntamiento dieron sus frutos y el nuevo proyecto se realiza por detrás de las casas de la calle Francisco Iturrino, en una zona verde de escaso uso. El carril penetra en esta zona por la calle Gutiérrez Solana a la altura del edificio 'Europa' y llega hasta la avenida del Deporte.
El coste de este proyecto es de 595.789 euros, con financiación del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local (Gobierno de la nación). Las obras las ejecuta la empresa Obras Públicas San Emeterio, S. A. El carril tiene una anchura de dos metros, será bidireccional y está integrado en el espacio peatonal de la ciudad, sin interferir ni en el tránsito de peatones ni en el tráfico de vehículos, según el proyecto municipal.
El carril-bici permitirá conectar el Instituto Municipal de Deportes y los colegios de la zona con Los Castros y el centro. De esta manera, la bicicleta podrá ser utilizada como medio de transporte para desplazarse desde los domicilios al colegio o a realizar deporte.
Cuando acabe este año, la red de carriles-bici de Santander alcanzará los 17,5 kilómetros, más del doble de los 8,5 kilómetros que había al inicio de la legislatura.
En los lugares en los que la acera no tiene dimensión suficiente para hacer el carril hasta el Complejo Deportivo, se han buscado distintas soluciones. En algunos casos se ha invadido una parte del parterre existente, trasplantando los árboles afectados, como es el caso de la Avenida del Deporte.
En otros tramos se ha estrechado la calzada, utilizando un carril de la misma para la bici, subiendo la cota del pavimento a nivel de acera. En puntos concretos en los que no existe otra solución, se ha optado por zonas de coexistencia entre bici y peatón, dejando el pavimento de acera existente, marcando ésta con pictogramas en el suelo y señales verticales.