Con «plena satisfacción». Así salieron los dueños de los dos chiringuitos y el embarcadero de El Puntal de Somo de la reunión mantenida ayer por la mañana con el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el consejero de Presidencia, Vicente Mediavilla, y el de Ganadería, Jesús Oria. Motivos no les faltaban para su alegría. El Gobierno se ha comprometido a pedir a la Dirección General de Costas que agilice los trámites para las nuevas concesiones de estas instalaciones, que caducaron en 2008.
El objetivo, según palabras de Mediavilla, es «conjugar la preservación del ecosistema con unas actividades de un interés público muy importante desde todos los puntos de vista».El consejero consideró que «lo ideal sería que para la temporada estival del año que viene ya estuvieran las concesiones y así evitar todo el periplo de permisos para abrir los chiringuitos y poder utilizar el embarcadero de forma temporal por unos meses».
Por ello, el propio Oria tenía intención de hablar, entre otros temas, de la adjudicación de estas infraestructuras con la ministra de Medio Ambiente, que ayer asistió a un curso en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP).
El responsable de Presidencia añadió que «vamos a pedir a Costas que nos remita los expedientes de las nuevas concesiones, con el fin de poder emitir el preceptivo informe. Las estructuras están en un Lugar de Interés Comunitario (LIC), por lo que la Dirección General de Biodiversidad debe manifestarse sobre el mantenimiento del ecosistema de El Puntal. Este informe se complementará con otros favorables para el mantenimiento de los restaurantes y el pantalán. Uno será de Protección Civil».
Agregó que «nos es sumamente importante mantener estas instalaciones para la seguridad humana». Explicó que El Puntal, por su parte del abra de El Sardinero (conocida como Las Quebrantas), «en algunos momentos puede presentar dificultades» por el estado de la mar. Por ell, «es importante que los tres puestos de socorrismo y salvamento puedan depositar en el segundo chiringuito sus materiales».
Pero estas construcciones también sirven de refugio para los usuarios de la playa, ya que «en época estival se suelen producir galernas o temporales inesperados».
Preguntado por los periodistas por el informe que Biodiversidad envió a Costas -a petición de este departamento del Ministerio de Medio Ambiente- en el que consideraba «altamente prioritaria la retirada de todas las instalaciones de El Puntal», ya que está afectada como LIC, Mediavilla matizó que dicho documento se emitió en febrero y que se refería a una solicitud de movimiento de arena para garantizar la estabilidad del primer chiringuito.
Sin embargo, este informe va más allá de resaltar los aspectos negativos de este movimiento de arenas. En el último párrafo, Biodiversidad estima conveniente «no otorgar una nueva concesión» para estas instalaciones.
El consejero del PRC dejó claro que el Gobierno de Cantabria «está totalmente a favor del mantenimiento de estas instalaciones por su evidente interés público y social», pero que, «obviamente, debe tener prevalencia esencial el mantenimiento del ecosistema, sin olvidar la seguridad de las vidas humanas».
Por ello, el Ejecutivo ha solicitado un informe a la Universidad de Cantabria «en el que se tendrá en cuenta el punto de vista de la dinámica del litoral para analizar la influencia y las medidas correctoras que se pueden establecer».
Aunque la reunión transcurrió con tranquilidad, al inicio de la misma, Revilla mostró su malestar anteel consejero Oria por no haberse enterado antes de esta situación. «Estaba incluso más indignado que nosotros», afirmaron los propietarios de los chiringuitos, Ricardo Tricio y Santos García.
Tricio también indicó que cuándo le preguntó al presidente «¿y qué hacemos con las más de 5.000 firmas que tenemos? ¿Seguimos recopilándolas?», éste le respondió «¿quieres que te firme yo?», ante lo cual «hemos decidido parar».
García, por su parte, aseguró que mejorarán la zona para preservar todavía más las dunas y que «si a Costas no le parece bien que mantengamos el actual chiringuito, que se excede en tamaño (de 400 debe pasar a 150 metros cuadrados), aunque parte esté cedido a Protección Civil para los útiles de salvamento y socorrismo, pues habrá que hacer uno nuevo».