Nadie podía adivinar que cuando llegó a Cantabria procedente de Asturias lo que era un caparazón (el casco) se pudiera convertir en el buque cementero actual. El 'Cristina Masaveu', que vino a Astilleros de Santander procedente de la factoría Juliana de Gijón, es ya casi una realidad. Este sábado abandonó el dique para ponerse a flote.
Por fuera ya parece casi terminado, con sus colores gris y blanco con toque de verde. Sin embargo, todavía quedan muchas horas de trabajo por dentro para completar la instalación de sus 'entrañas' así como las diferentes pruebas técnicas que requiere una nueva construcción.
Con este cementero Astander ha vuelto, después de más de 20 años, a la construcción, actividad que se suma a la reforma y a las transformaciones que han sido siempre sus señas de identidad. De hecho, en la actualidad está finalizando la reparación un buque de investigación oceanográfica del Gobierno de Reino Unido, que está previsto que se entregue este mismo mes de septiembre.
El 'Cristina Masaveu' es un buque cementero neumático autodescargable que se construye para la empresa Tudela Veguin y que está matriculado en Las Palmas de Gran Canarias debido a las ventajas fiscales de este puerto.
Tiene 133 metros de eslora, 20,5 metros de manga y un peso muerto de 10.500 toneladas, estando preparado para una tripulación de 14 personas. Es un buque diseñado para la carga, transporte y descarga de productos pulverulentos (cemento, cenizas volantes, escoria molida, alúmina, etcétera), así como para que la realización de estas operaciones se produzca, tanto a bordo como en tierra, en circuitos totalmente cerrados, al objeto de evitar cualquier tipo de contaminación, incluida la acústica, y mostrarse de esta manera especialmente respetuoso con el medio ambiente. El buque puede situar su carga en silos ubicados a más de 500 metros de distancia, y está dotado de la más alta tecnología en materia de propulsión, maniobra y economía de combustible, tanto en la navegación como durante las operaciones de carga y descarga. Autosuficiente en la generación de potencia eléctrica en las condiciones más adversas, dispone del más alto nivel de ayudas a la navegación y a las comunicaciones electrónicas y vía satélite. Pese a su tamaño y posibilidades de carga, sus siete metros de calado le permiten operar en muelles e instalaciones portuarias concebidas para buques de menor tamaño.
El cementero llegó a Astilleros de Santander a finales del mes de abril y su entrega está prevista para el 23 de marzo. Las últimas actuaciones se van a llevar a cabo a flote, lo que supone un menor coste porque permite utilizar el dique para otras posibles reparaciones o construcciones. El viernes pasado, los cables, los botes de pintura (lleva varias capas), eran piezas fundamentales de la actividad que se llevaba a cabo y que va a seguir a partir del lunes con el cementero a flote.
Cuando se finalice el proceso habrá supuesto 400.000 horas de trabajo, que han sido fundamentales para que la actual plantilla de 100 trabajadores se pueda mantener y asimismo ha dado tarea para 250 personas procedentes de la industrial auxiliar, que han operado en los astilleros, más las que también siguen trabajando en otras empresas de Cantabria, como es el caso de las encargadas de mobiliario y carpintería, cajas fluidificadoras o material eléctrico.
La inversión total rondará los 30 millones de euros y la empresa se ha mostrado abierta a nuevas colaboraciones.
Para Astander la vuelta a la construcción ha sido un hito después de más de 20 años, aunque no abandona sus especificidades. «Ha sido muy interesante y esperamos que pueda continuar. Vamos a aprovechar las oportunidades de futuro, pero para nosotros nuestra actividad fundamental son las reparaciones y las transformaciones», explica Juan Luis Sánchez, el director de la factoría.
Proyectos
El mercado de los astilleros no se acaba de recuperar en España, pero parece que a nivel internacional los 'off-shore' tienen ya mejores perspectivas que pueden beneficiar a Astander. «Tenemos algunos proyectos que esperamos que puedan salir y nos den actividad tras la entrega del buque científico y el cementero» observa Sánchez.
Los actuales propietarios del astillero, el grupo Italmar, están satisfechos con la marcha de los mismos, especialmente teniendo en cuenta la situación del sector y están apostando por la factoría con la realización de diferentes mejoras: mejora de diques, modernización de las grúas, maquinaria del taller y ahora se están planificando mejoras en las oficinas y en las naves.
Germán Suárez, presidente de Astander, durante su visita a los astilleros el pasado mes de mayo, recordó que «hace 21 años, Astander y, con ello, Cantabria entregó el último barco construido en la región», por lo que esta obra significa «el retorno a una actividad tradicional de Cantabria desde los tiempos de Real Astillero de Guarnizo y la Armada Invencible». Para Suárez, Astander es hoy «una empresa próspera y que avanza en la buena dirección».
Por su parte, la vicepresidenta de Cantabria, Dolores Gorostiaga, durante ese misma visita, destacó que sus primeros meses en el l Gobierno fueron una «lucha permanente», de la mano de los trabajadores del astillero, para demostrar que la industria naval era rentable y capaz de afrontar «cualquiera de los retos que se le plantease». Apuesta que, según la vicepresidenta, reafirma la construcción del buque cementero 'Cristina Masaveu', que viene a demostrar que «teníamos razón y que Astander tiene un gran futuro por delante».
Personal
En el pasado Astander y su industria auxiliar daban trabajo a un buen número de productores que residían, sobre todo, en El Astillero y su entorno. En la actualidad, la plantilla ha quedado claramente reducida, pero a sus 100 empleados hay que añadir la industria auxiliar que ha logrado subsistir y que funciona, en buena medida, con la actividad de la factoría naval.
«Contamos con ingenieros y profesionales preparados, jóvenes, que se forman para hacer frente a las novedades. En el caso de la construcción, además, hemos contado con la labor de una oficina externa para el diseño y las técnicas más complejas. Esto nos ha permitido una adaptación relativamente fácil para la construcción, aunque las reparaciones y transformaciones suponen para nosotros la actividad principal», matiza Sánchez.