La plataforma Cántabros por la Ordenación Racional de la Energía Eólica ( CORE) pidió ayer a la Consejería de Biodiversidad «que no abra las puertas indiscriminadamente» a la industria eólica al autorizar la instalación de antenas medidoras en varias montes de la región. Esta petición responde a las recientes decisiones de la Dirección General de Biodiversidad autorizando torres medidoras de viento provisionales en varios montes de la región.
Estas torres están relacionadas con las empresas adjudicatarias del concurso eólico, que CORE rechaza, y se situan en las zonas en las que ese concurso ha preasignado ubicaciones.
«La Dirección General de Biodiversidad tiene en estos momentos la llave para que algunas de las mejores muestras de la naturaleza de Cantabria queden a salvo del desarrollo eólico», remarcaron desde CORE, que pide a Biodiversidad que «vele por la preservación de las áreas naturales de Cantabria y no dé vía libre a los promotores autorizando antenas de medición en cualquier lugar».
Algo más que tramitar
También subraya que la Dirección General de Biodiversidad del Gobierno regional «debe hacer algo más que tramitar expedientes» y tiene que «imponer su criterio de conservación frente a los criterios industriales».
«Las grandes extensiones forestales del sur de Cantabria, y que albergan una importante muestra de nuestra biodiversidad, en su mayor parte sin inventariar, corren el riesgo de convertirse en un monocultivo de la industria eólica arruinando de esta manera unos recursos naturales únicos en nuestra región», advirtió CORE en el mismo comunicado. En su opinión, la autorización para instalar una antena en el Monte Endino en Valdeolea afectaría de lleno a una área de uso frecuente de oso pardo, tal y como ha confirmado la Fundación Oso Pardo que se opone rotundamente a esta instalación. «Según ha confirmado la Fundación Oso Pardo a CORE , en el área del monte Endino son frecuentes las incursiones de ejemplares de oso pardo procedentes de la cercana Sierra de Híjar», afirmó la plataforma antieólica.
Para CORE, la Dirección General de Biodiversidad debe «ser consciente» de que cada permiso que dé para instalar una antena «abrirá la puerta a la instalación de un parque eólico».