El consejero de Cultura Javier López Marcano definió el eje de Altamira-Atapuerca como «una red del conocimiento que profundiza en nuestro Patrimonio y en nuestra Historia» durante la apertura, en la sede de la Fundación Atapuerca, de la exposición 'Sexo en piedra'. La muestra, como ya se avanzó, viajará a Santillana del Mar el próximo año. Dos científicos, Marcos García y Javier Angulo, que ya publicaron en 2005 un libro sobre esta materia han montado ahora esta exposición patrocinada por la Fundación burgalesa con el apoyo del Gobierno de Cantabria.
López Marcano y el vicepresidente de la Fundación Atapuerca, José María Bermúdez de Castro, inauguraron, en la sede de la Fundación, en Ibeas de Juarros (Burgos), la exposición. El acto que contó con la presencia, entre otras autoridades, del Delegado de la Junta de Castilla y León en Burgos, Jaime Mateu; o el director general de Cultura del Gobierno de Cantabria, Justo Barreda, es fruto del acuerdo de colaboración para la realización de actividades firmado por ambas instituciones el pasado mes de julio.
'Sexo en piedra' pretende mostrar los comportamientos sexuales de época paleolítica (entre 38.000 y 11.000 años) a través de la documentación gráfica relacionada con el arte mueble y el arte parietal.
López Marcano aseguró que la exposición constituye una «embajada cultural que realza dos de los hitos subterráneos más universales Patrimonio de la Humanidad: Altamira y Atapuerca». El objeto de la muestra es ilustrar y acercar al gran público, de una forma sencilla y didáctica, al conocimiento de los comportamientos sexuales de la época paleolítica como paso previo para entender el proceso evolutivo denominado 'hominización sexual'.
Los documentos que mayor información presentan en este sentido son los grabados, las pinturas y los dibujos en piedra y hueso que las últimas sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior nos ha legado en cuevas, abrigos y rocas al aire libre.
Marcos García apuntó que no sólo se han mantenido conceptos como el sexo por placer o para la reproducción, que ya se registraba en cuevas y abrigos de hace miles de años, sino incluso conductas sexuales que hoy están «mal vistas».
De hecho, según ha indicado, en la muestra se recogen ejemplos prehistóricos de sexo oral, voyerismo, masturbación y zoofilia.