A 3.500 metros de altura es difícil pensar en otra cosa que no sea que te falta el aire para respirar. Observar el paisaje se convierte en algo secundario en un pueblo perdido del Altiplano peruano por más que uno esté de vacaciones. Sin embargo, hasta allí también llegan las musas. Inmersa en un páramo de tierra árida y difícil donde trabajaba como cooperante, Alice Fauveau alumbró una noche de insomnio Focus on women, la primera agencia de viajes en internet exclusiva sólo para mujeres, el primer esbozo en España del fenómeno 'All girls getaway' (algo así como escapada de chicas) o 'Girlfriend getaway', una tendencia en la que las americanas están a años luz. Estas 'escapadas de mujeres' en torno a programas culturales, de aventura, cooperación o naturaleza se han convertido en una oferta que en el último lustro ha aumentado nada menos que un 230% en Estados Unidos. Todo un sector por explotar. Si hay revistas, programas y hasta taxis para mujeres, ¿por qué no una agencia única para ellas?
Bajo las estrellas, Alice -economista de profesión aunque prefiere declararse viajera-aventurera- se dio cuenta que ningún viaje había sido lo «suficientemente completo y auténtico» como para calificarlo como el viaje de su vida. Por eso decidió crearlo... pero sólo para mujeres. Dejó la comodidad de un puesto fijo en un banco y dedicó todos sus ahorros a un sueño que cumplió este año.
Solteras, casadas, con hijos, divorciadas, viudas, de cualquier religión; el único requisito es el género. Aquí no hay discusión que valga por más que incluso les hayan criticado por discriminación. ¿Por qué sólo viajeras? «Las mujeres somos aventureras y curiosas por naturaleza y buscamos otro tipo de experiencias a la hora de enfrentarnos a un destino. Somos más de bocadillos, de ver cosas sin parar y aprovechar al máximo», comenta Alice, que estos días ha estado en Madagascar organizando una de sus rutas sólo para mujeres. Su catálogo, por el momento, se limita a Marrakech, Perú, Sicilia, Malta, Japón y excursiones culturales de un día por Madrid, aunque ya tiene en mente ampliar los recorridos femeninos por Egipto, Argentina y París.
Grupos pequeños
Y aunque la crisis apriete, aquí no hay nada de 'low cost' u ofertas de última hora. Las rutas tienen precios cerrados, a los que hay que sumar los billetes de avión. Van desde los 600 euros que cuesta perderse por Marrakech a los 2.500 por imbuirse de la cultura nipona. El 5% de los beneficios van destinados a proyectos de mujeres desfavorecidas que conocen de primera mano, como el caso de una casa hogar en Perú que acoge a niñas violadas.
En los pocos meses que esta particular agencia de viajes lleva funcionando, sesenta mujeres ya han disfrutado de sus «experiencias únicas». La mayoría se apuntaron solas sin más compañía que su maleta. Ni amigas, ni hermanas, ni siquiera conocidas. Su perfil es el de viajeras entre los 28 y 62 años, de nivel económico y cultural medio-alto que, además de buscar nuevas sensaciones, utilizan el viaje como manera de cultivar el 'networking', un término de moda bajo el que realmente se esconde el tradicional hacer amigas o contactos. Y por ahora parece que funciona.