El matrimonio Revilla-Díaz vivió ayer un día de ajetreo máximo. Desde su asistencia a la boda del Príncipe y sus comentadas observaciones sobre los entresijos del banquete, no se recordaba algo igual. El rifirrafe que la mujer del presidente del Ejecutivo de Cantabria protagonizó el domingo con la máxima responsable del Gobierno de Madrid y su consejero de Transportes ha dado para mucho más.
Ayer, la primera sorpresa llegó de la mano de la presidenta madrileña. Esperanza Aguirre dijo que no sabía nada del intercambio de palabras con la mujer de Revilla cuando ésta le estaba diciendo al presidente catalán, José Montilla, que le parecía de mala educación que los abucheos a Rodríguez Zapatero no cesaran ni en los momentos más solemnes del desfile. La esposa de Revilla contó que Esperanza Aguirre comentó entonces: «Tranquila, tranquila, que a ti no te van a hacer nada, que están vallados a 500 metros».
Aguirre, que primero no se quiso pronunciar sobre el incidente, cuando los periodistas insistieron en preguntar sobre lo acontecido en el palco respondió: «No tengo absolutamente ni idea». Esta respuesta provocó la réplica inmediata del matrimonio Revilla en sólo unas horas. El presidente cree que su homóloga en la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, «tiene mala memoria y habla mucho al cabo del día». Y Aurora Díaz insistió en que ella estaba hablando con Montilla: «Esperanza Aguirre es una metete. Anda todo el día con la antena puesta a ver donde hay lío».
La explicación de Aguirre
La presidenta de la Comunidad de Madrid no sólo no recordaba ayer haber tenido conversación alguna con la esposa del presidente cántabro. «Algo muy de ella», ha dicho Aurora Díaz. Además, coincidió con la denuncia que la esposa de Revilla ya había realizado el día anterior. En opinión de Aguirre, los abucheos y pitidos dirigidos contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional, se produjeron «en momentos especialmente inapropiados e inadecuados», ya que llegaron en el homenaje a los caídos.
A tenor de sus declaraciones, resulta que finalmente las dos mujeres están completamente de acuerdo. «Yo siempre estoy en contra de los abucheos, de todos aquellos que se producen. Es verdad que los políticos tenemos la obligación de aguantarlos. A mí me pasa en muchas ocasiones», aseguró Aguirre tras inaugurar un centro escolar en Las Rozas.
En la comunidad de Madrid parecen haber cerrado de esta forma el asunto. En Cantabria, durante todo el día de ayer el 'affaire' siguió dando que hablar y, si no, que se lo pregunten a los vecinos de Santa María de Cayón adonde el presidente regional acudió ayer para inaugurar una carretera. Lo encontraron rodeado de decenas de cámaras de televisión y periodistas ávidos por conseguir la versión del máximo responsable del Ejecutivo.
Si el domingo por la noche el matrimonio restaba importancia a lo ocurrido y aseguraba que sólo era una anécdota, ayer la esposa de Revilla retomó el hilo con la misma o más fuerza que el día anterior. «Esperanza Aguirre es una metete». «Yo con Esperanza Aguirre no hablo, no hablo porque es una mujer que no me gusta, no me gusta su manera de ser, hablando alto siempre, haciéndose notar, y me parece a mí un poco faltona cuando habla», dijo.
Nota al consejero
Eso por lo que se refiere al tándem Aguirre-Díaz, porque el presidente del Gobierno de Cantabria también amplió sus explicaciones del día anterior en la línea de lo que ya había adelantado a su llegada a Parayas. Revilla se siente muy orgulloso de su esposa, después de que ésta, unos minutos antes de su encontronazo con la presidenta de la Comunidad de Madrid hubiera salido en su defensa al escuchar una voz a su espalda en la tribuna de autoridades que decía: «Cómo está el mundo. A dónde llegan algunos con unas anchoas y un taxi». La voz crítica resultó ser la del consejero de Transportes del Gobierno madrileño, José Ignacio Echeverría. La esposa de Revilla se encargó de explicarle que probablemente había más razones: «Trabajo, honradez y gestión». Así están la cosas. Revilla mantiene lo anunciado. Piensa muy seriamente en enviar una nota al consejero y explicarle quién es.
Además, Revilla lamentó no haber estado él «delante» (Echeverría hizo el comentario cuando se fue del palco de autoridades para saludar al Rey). «Si me lo dice a mí -matizó el regionalista- ya me encargo yo de él».
«No tengo problema, pero que me lo diga a mí, no cuando me he ido pensando que mi mujer no me lo va a contar. ¡Estaría bueno!», concluyó Revilla, para quien «lo menos que podemos esperar es que nos apoyen la mujer, los hijos y la familia».
Aprovechando la coyuntura, Revilla tuvo tiempo ayer de hacer memoria y recordar que cuando él fue nombrado presidente de Cantabria Aguirre le anunció que cambiaría de lugar de veraneo. «Y se cambió», apostilló el presidente cántabro, para indicar que Aguirre antes «venía a Pedreña y ahora se ha ido a Asturias. Menos mal que nos ha subido el turismo el 10% desde entonces», finalizó Miguel Ángel Revilla.