eldiariomontanes.es
Miércoles, 22 octubre 2014
tormenta
Hoy 10 / 12 || Mañana 8 / 11 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
«Mi paisaje es la cara de la gente»

FOTOGRAFIA

«Mi paisaje es la cara de la gente»

18.10.10 - 00:32 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
José Eduardo Lamarca (San Isidro, Buenos Aires, 4 de febrero de 1939), casi pide disculpas por exponer. «Nunca trabajé pensando en ello, no era ése el objeto. Era hacer un cartel, un retrato para la solapa de un libro... en ese mundo me sentía muy cómodo. Nunca busqué las galerías».
La obra de este fotógrafo argentino, afincado en la región desde 1978, es también el reflejo de su propia vida, desde sus primeros trabajos de prensa para periódicos de sindicatos, cuando sus imágenes denunciaban dramas e injusticias, hasta su dedicación casi exclusiva al retrato, a la que prácticamente le condenó un accidente de automóvil que sufrió en Siria, mientras preparaba un reportaje sobre las colonias palestinas. ¿Es Lamarca el fotógrafo del flamenco? Incluso esa faceta, que tanto ha marcado su obra, fue sobrevenida cuando, harto de la situación política, dejó su país y puso rumbo a España, donde el bailarín Antonio Gades le abrió las puertas de la industria discográfica.
En la exposición que acoge, en el cierre de la temporada y hasta fin de mes, la Sala Robayera de Miengo, es posible seguir este periplo vital. Sus instantáneas de los años 60 sobre las duras condiciones de trabajo en el cementerio de La Chacarita y la usina de basuras, ambos en Buenos Aires; la fiesta mapuche en Chiloé, en la que los indios celebraban la devolución de las tierras por el gobierno de Allende, o el día a día de unos campesinos en lucha por la propiedad de los campos en Santiago del Estero, son reflejo de su época más comprometida. Las series de retratos, que inició ya en aquellos años y le han mantenido ocupado hasta la actualidad, completan la muestra e incluyen imágenes de intelectuales y artistas, algunas de las cuales han llegado a convertirse en iconos.
Un comienzo accidentado
La relación de Lamarca con Gades, que tanto influiría a la postre en su carrera, comenzó de forma bastante accidentada. «Yo conozco a Antonio en Buenos Aires. Él va a hacer una actuación y me contrata para hacer unas fotos del hall del teatro, y cuando estoy haciendo el trabajo me meten preso. Me detienen porque yo colaboraba en una revista de oposición al gobierno militar. Estoy arrestado durante seis meses y entonces, como el juez ordena mi libertad porque no había cargos, me pasan a disposición del poder ejecutivo. Entonces había una ley de extrañamiento y te podías ir siempre que no fuese a un país limítrofe. Y yo me vine a España. Antonio me ayudó mucho, la verdad. Supo toda la historia. Hago trabajos para él y me presenta al representante de varios artistas flamencos, entre ellos de Paco de Lucía y Camarón, y este hombre me pide que haga unos reportajes y me introduce en el mundo del flamenco».
No obstante, tras fichar por Philips, empieza haciendo «cualquier cosa». «Estuve trabajando para Tequila, haciendo esto y aquello. Pero no me manejé muy bien con esa música. Donde yo me sentí bien fue con el flamenco».
Impresionado por «el empaque» de este tipo de artista, distinto a cualquier otro, Lamarca decide continuar la línea del retrato fotográfico de los flamencos de principios del siglo XX. «Eran fotos de estudio muy elegantes, vestidos de negro, con unas polainas... Seguí un poco ese juego, y gustó».
Lamarca se dedicó a confeccionar portadas de discos y libretos de promoción y acabó convertido en el 'fotógrafo del flamenco', un título que no le disgusta pero que no cree que sea fiel reflejo de la realidad. «Cuando vine aquí por una cuestión de ganarme la vida, empecé a trabajar en la industria discográfica, que en esa época eran los discos grandes y daban mucho juego. Después, la evolución de la discografía la conoce todo el mundo, y ahora, ¿cómo 'ilustrás' un 'pen'? -o como se llamen esas cositas-. Es imposible. El juego terminó», dice.
«No reniego de ello, en absoluto; al contrario. A mí me encanta. Estoy haciendo cosas; si me piden algo, lo hago. Lo que pasa es que quizás he quedado un poco desfasado. Yo he trabajado para los padres y los abuelos de los que actualmente están en el candelero. De los Habichuela, que fueron después los Ketama, yo trabajé para los padres».
Ese estrecho vínculo con lo gitano ha dejado, además, unas cuantas fotografías emblemáticas. «A mí, cuando yo veo una camioneta de un gitano que lleva una foto mía serigrafiada atrás, me entra como una especie de orgullo. Una vez conversaba con Korda, el fotógrafo que hizo la foto famosa del Ché, que murió muy pobremente. Podía haber sido rico con esa foto, pero nunca manejó los derechos. Y nos reíamos. No me molesta para nada, al contrario. Como decía Moreno Galván, letrista de José Menese, cuando escribía una canción: «a mí me gusta que la gente las cante y no sepa quién las escribió». Tu foto se transforma en una cosa que deja de ser tuya».
El paisaje del rostro
La pasión por el retrato ha acompañado toda la trayectoria profesional de Lamarca -«siempre fue lo que más me gustó en fotografía: así como hay paisajistas, para mí el paisaje era la cara de la gente, el rostro»-, y su accidente de tráfico le obligó a hacer de la necesidad virtud. «A raíz de ese accidente pierdo mucha movilidad y decido continuar el trabajo haciendo fotos de estudio, que ya las hacía de todas maneras, porque yo alternaba el estudio con los reportajes que me encargaban». A pesar de los cientos de caras que han posado ante su objetivo en estos cuarenta años, y del indudable sello personal que ha sabido imprimir a su obra, Lamarca se resiste a hablar de una fórmula o de un secreto para el retrato. «Yo he hecho retratos para libros, o porque me daba la gana... El secreto del retrato es bajarle las defensas al retratado, que entre en una complicidad contigo, que no esté a la defensiva. Lograr que esa persona dé algo de sí mismo, que lo signifique de alguna forma. Como si haces un retrato en un dibujo: que tenga o no algo de esa persona es un poco misterioso. No hay un truco».
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
«Mi paisaje es la cara de la gente»

Pepe Lamarca, junto a uno de sus retratos, en la sala municipal de Miengo. :: JAVIER COTERA

Videos de Cultura
más videos [+]
Cultura
El Diario Montañes

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.