El presidente de Gamesa (Grupo especializado en la fabricación de aerogeneradores), Jorge Calvet, lanzó ayer duras críticas contra el concurso eólico convocado por el Gobierno de Cantabria porque «no ayuda» a la empresa ya que «favorece a propuestas de otros países». La censura la hizo extensiva al concurso eólico convocado en Cataluña.
El presidente y consejero delegado de Gamesa ya había formulado quejas contra el concurso eólico cántabro el pasado mes de julio, cuando comunicó al comité de empresa de la factoría de Reinosa su intención de impugnar el procedimiento después de que la multinacional no fuera agraciada en la competición por conseguir megavatios de energía en Cantabria. Calvet se desplazó expresamente a Reinosa para valorar esta exclusión y expresar su «indignación» por el resultado del concurso.
Gamesa cuenta con 26 fábricas en todo el mundo y tiene previsto construir dos más en China, país en el que sumará un total de seis. «Nos gusta invertir donde tengamos apoyo de los gobiernos, un marco estable y visibilidad para muchos años», remarcó durante su visita a Cantabria este verano.
Calvet, que considera que «no puede existir una industria fuerte si no tiene un apoyo fuerte de su país», volvió ayer a arremeter contra el concurso eólico cántabro durante una comparecencia ante la Comisión de Industria del Senado, en la que opinó que el futuro mix (modelo) energético español debe abordarse desde un punto de vista de «seguridad nacional», que tenga en cuenta las capacidades de las distintas empresas energéticas.
Nuclear
Destacó que el mayor problema para la industria energética española es que «no hay una idea de lo que debería ser el mix energético que tendremos de aquí a 2020». Calvet se mostró partidario de fijar un «marco de referencia» que permita crear una regulación «estable» para el sector, y subrayó que «el mejor» modelo energético para España debe incluir, entre otras, a las energías nucleares, el gas y las hidráulicas.
Subrayó que, a causa de la ausencia de un marco regulatorio estable, Gamesa no tiene «esperanza de crecer absolutamente nada» en España durante los próximos tres años, y sí en el exterior.