«Un trabajo de chinos». Así definió Antxoka Martínez la realización del libro 'Castros y Castra en Cantabria'. Casi 800 páginas llenas de historia, una historia que parte de la Edad de Hierro para llegar a las Guerras Cántabras y que han reconstruido castro a castro, en horarios intempestivos y pasando frío. El volumen fue presentado ayer por el consejero de Cultura, Deportes y Turismo, Francisco Javier López Marcano; los coordinadores, el citado Martínez y Virgilio Fernández; y el autor de 'Los Cántabros', Joaquín González Echegaray. 'Castros y Castra en Cantabria' es una edición conjunta de la Consejería y de la Federación de Asociaciones en Defensa del Patrimonio (Acanto).
Los investigadores que han participado en la obra comenzaron sus pesquisas alrededor del año 1996 y recorrieron toda la región estudiando más de 60 castros. Una ardua tarea en la que una treintena de arqueólogos han actualizado, aún más, la bibliografía existente de los enclaves mediante investigaciones bibliográficas, de campo, estudio del terreno y comprobaciones de datos que después de dos años de edición han visto la luz.
Según Antxoka Martínez, Mariano Serna y Virgilio Fernández, el trabajo realizado para este catálogo actualiza toda la información, que hasta hoy estaba dispersa, sobre los castros y los yacimientos de la Edad de Hierro. Además, afirmaron que supone una «importante aportación» de interés arqueológico no sólo para Cantabria, sino para España e incluso Europa. Asimismo, los coordinadores destacaron que este trabajo se caracteriza por su «baremo de calidad», gracias a la labor de investigación con la que los autores han descrito, fotografiado y documentado cada aspecto de cada castro o fortificación.
Fernández señaló que es una obra «singular» dentro de la «bibliografía arqueológica». Además, se mostró satisfecho con el resultado porque, según sus declaraciones, se situará a Cantabria en un mapa futuro, en el que se equiparará a determinadas zonas de la Galia francesa, ya que «aquí tuvo lugar la guerra que supuso un cambio de enfoque, de ideología y de forma de gobierno, que ha sido definitivo en la historia de la humanidad».
Juego de significados
Los autores del libro admitieron que el título podía ser más completo, pero Marcano no dudó en admitir la gracia de su juego de palabras, mediante el uso de «castros» -poblado fortificado de origen prerromano- y «castra». El libro se ha publicado a todo color y recoge fotografías, fichas y mapas de los emplazamientos de los castros y de las «castra», que como aclara González Echegaray en el prólogo de la obra, es la denominación en latín de las fortificaciones construidas por los romanos en la región.
Mariano Serna, representante de la asociación Acanto, afirmó que todos los que participaron en esta investigación tenían la misma obsesión: «establecer un vínculo entre el patrimonio y las personas» para que «la cuota de pasado con la que construimos el futuro sea cercana al 100%».
El consejero de Cultura calificó 'Castros y Castra en Cantabria' como una «obra libre» -en la que los investigadores han plasmado los resultados de su trabajo- «necesaria» y «magna», ya que los 27 autores investigaron «el territorio cántabro» para que tanto «el suelo» como «el subsuelo se conozcan cada vez mejor», lo que contribuirá a que los cántabros tengan un conocimiento más completo del patrimonio de la región.
Un patrimonio de sobra conocido para el que fuera precursor de las investigaciones arqueológicas en Cantabria, González Echegaray, para quien este catálogo supone una enorme «satisfacción», pues «recoge toda la labor y recorre la región en busca de todas estas huellas del pasado, en una época tan importante como las Guerras Cántabras».
Obra social
Otra de las motivaciones de los autores ha sido «acercar este mundo (el de la arqueología) a la sociedad», según explicaba Antxoka Martínez. Señaló, además, que la obra tiene unas características que «la hacen especial» respecto a otras, como la recogida de información de primera mano. Martínez admitió que no querían que fuera un mero instrumento para arqueólogos, sino que deseaban que 'Castros y Castra en Cantabria' fuera una obra útil también para el ciudadano.