Wikileaks ha destapado la caja de los truenos diplomática. Todo un revuelo mediático levantado por una laguna en la seguridad de la circulación de los datos por Internet, que ha revelado la necesidad de trabajar en un nuevo modelo de comunicación. Y a pesar de lo desmedida que pueda parecer la afirmación, una empresa cántabra puede situarse a la vanguardia en ese estudio. No es fantasía; el proyecto está bien fundado. Cuenta con la colaboración de la empresa cántabra Softec, la Universidad de Cantabria, Sodercán y las ideas del eminente matemático estadounidense de origen cubano Óscar Moreno. La fórmula responde a una teoría centrada en lo que llaman el cifrado basado en curva elíptica. O sea, un modo de codificar los datos en la Nube capaz de eludir los ataques de la computación del futuro. Una garantía, entonces, para muchos años.
El humor esta tras la forja de esta iniciativa que llevaba tiempo buscando la empresa cántabra Softec, y que llegó a consolidarse el pasado verano en una sociedad: Sandocán Security. «Hacía tiempo que habíamos mantenido contactos con el profesor Óscar Moreno. En sus visitas a Cantabria siempre se refirió a Sodercán como Sandocán», evoca sonriente Roberto Fernández, responsable de Desarrollo de negocios de Softec.
Ideas oníricas
«Una noche, a la una de la madrugada, me llamó. 'He soñado con un tigre', exclamó. Y fue así como definitivamente decidimos llamar a la empresa Sandocán Security». La sociedad nace con el espíritu, como primera medida, de proteger la patente del profesor Óscar Moreno. Una fórmula matemática, un procedimiento, que ya se ha materializado en la encriptación de datos. «Aún trabajamos en la desencriptación», explican, y en la consiguiente comercialización del producto. Queda tiempo, falta poner a prueba el procedimiento, demostrar su velocidad y darle un aspecto de producto. De funcionar, el alcance de la calidad del cifrado sería ilimitado; algo impensable en la actualidad.
Alta seguridad
«Esta tecnología es considerada armamento por EE UU», recuerda Alejandro Claudios, de Softec. «Allí está terminantemente prohibido exportar tecnología capaz de cifrar por encima de los 1024 bites. Pero si la iniciativa es externa, como es nuestro caso, con sello cántabro, europeo, no hay límites», advierte.
Softec inició su andadura con la gestión de 'Hosting' y dominio, y ahora se embarca hacia el modelo 'Cloud'. A la zaga de la tendencia tecnológica, la empresa cántabra pretende convertirse en proveedora de un servicio integral basado en la externalización de la gestión informática. «Antiguamente la empresa invertía en un departamento de informática. Pagaba por las infraestructuras, por contar con un servidor propio. Ahora son servicios externalizados. El cliente paga por el uso, exclusivamente. Obtiene un servicio más profesional y economiza gastos», expone Fernández.
La seguridad de la información se complica al ampliar la red. «Es el gran reto que se plantea para el correcto funcionamiento de este nuevo modelo de comunicaciones 'Cloud'; por eso centra nuestra preocupación». El trabajo de Softec, que a principios del próximo año trasladará sus instalaciones del Albericia al Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcán), ha comenzado por la procedimientación. La adquisición de las Isos 27.001 y 20.000 garantiza el buen hacer desde la base.
El siguiente paso es el que converge con el proyecto Sandocán Security. Mediante esa sociedad se protege una patente basada en las teorías matemáticas sobre curvas algebraicas que permitirán un sistema de cifrado de datos impenetrable. En Cantabria, solo el profesor de Matemática Aplicada de la UC, Jaime Gutiérrez Gutiérrez, alcanza a comprender las fórmulas.
Ciencia avanzada
«Existen muy pocos especialistas que estén familiarizados con esta teoría que lleva circulando por el ámbito científico muchos años. Ya hay incluso teorías que apuntan a posibles maneras de derrumbar el sistema, pero por el momento ninguna ha demostrado ser capaz», concretan los responsables de Softec. La ventaja es que el proyecto mira hacia el futuro, hacia los ordenadores que vendrán y el potencial que desarrollarán. Tampoco esa nueva tecnología, hoy inexistente, podrá con la armadura matemática.