Manuel Ruiz Peña, con 14 años, parece tener claro su futuro, si es que a esa bendita edad se piensa en un porvenir que dure más allá de una semana. Él quiere jugar al fútbol en Primera División o ser fotógrafo, «porque no hay que hablar». Y es que éste cadete de la Gimnástica de Torrelavega, de media melena y cuerpo 'mazao', es sordo de nacimiento y se ve obligado a comunicarse por señas.
Su modo de expresarse, sin embargo, no es un lastre para que sea uno de los futbolistas más destacados del equipo, con el que el pasado año marcó 43 goles. Tampoco tiene dificultades para seguir las órdenes del entrenador Eduardo Ruiz que, por cierto, habla maravillas de su delantero.
El joven futbolista está ahora lesionado. Tiene una rotura del ligamento interior, y espera el resultado de una próxima resonancia magnética del que dependerá su recuperación. Por el momento, lleva puesta una rodillera especial y está en manos del fisioterapeuta del equipo que le ha recomendado reposo, hasta que en enero le realicen las nuevas pruebas médicas. El chaval reza para que la lesión no sea, al final, del famoso 'cruzado'.
Para matar el gusanillo, como siempre, Manuel se traga todos los partidos habidos y por haber que dan por televisión. Según su madre, Pilar, ve hasta los encuentros repetidos. Tampoco falta a la cita semanal del primer equipo, donde tiene especial predilección por Nando. En Primera División, como buen 'culé', se decanta por Messi.
Manuel Ruiz comenzó a dar las primeras patadas al balón con cuatro años. Primero fue con el equipo de los Sagrados Corazones, después con la Peña Amigos y, finalmente, recaló en el conjunto blanquiazul, en el que ya lleva dos temporadas. En la actual, el grupo no marcha nada bien, y Manuel prefiere no expresar nada al respecto: es segundo por la cola, pero hay que tener en cuenta que todos los futbolistas son cadetes de primer año y eso, en la categoría, se nota muchísimo.
Le cuesta definirse como futbolista, pero cree que sus mejores virtudes son la velocidad, la fuerza y la buena visión del juego.
Manuel dice que su entrenador es muy recto y cree que el equipo podrá ir mejorando con el paso de los partidos.
Pilar mira embelesada a su hijo, está muy contenta de que haga deporte, de que juegue al fútbol. También, asegura, le gusta mucho la natación. «El deporte -afirma- le viene bien. A él le encanta y a mí, por supuesto, también. Ahora que está lesionado se le nota, hasta ha ganado algo de peso».
El delantero gimnástico estudia tercero de la ESO y, según Pilar, «va bien. Tiene que trabajar mucho, pero él lo va sacando».
Fuerte, rápido y con visión de juego, Manuel tan sólo tiene ese pequeño lastre de expresarse por señas. Pero para marcar goles, no hace falta hablar.