En época de grave crisis, el Gran Casino consigue salir adelante. Un plan de ajuste del gasto y la implantación de nuevos juegos que interesan a los jóvenes (como el Poker Texas Hold'em) han hecho que la empresa navegue bien en las aguas turbulentas, que siga adelante como un emblema de El Sardinero y mantenga su plantilla de 73 trabajadores. Los ingresos han bajado un 8% en relación al año 2009, al tiempo que han subido los clientes casi un 11%. De esta manera, el balance de clientes y gastos sigue la misma tónica que el resto de juegos (lotería y otras apuestas): sube el número de clientes pero todos gastan menos. Muchos buscan la suerte, pero apuestan menos.
Jóvenes que proceden de Asturias, País Vasco y Cantabria llenan prácticamente todas las noches la sala del Casino jugando al póquer en torneos de pequeño desembolso y mucha diversión. Los grandes clientes de la ruleta y el black jack han desaparecido del mapa del Casino. Hoy, el cambio generacional le está dando de manera muy rápida los jóvenes, que encuentran diversión barata en los numerosos juegos y máquinas de azar: desde un céntimo en las tragaperras y desde 10 euros por participar en el torneo de Poker Texas Hold'em un martes. Para esta variedad de entretenimiento en mesa con barajas se dan cita más de un centenar de jugadores cada día.
Y así, con esta política, el Casino logra capear el grave temporal porque Hacienda sigue cobrando, y muy bien, por los ingresos y las mesas de juego y máquinas, póquer, black jack, ruleta americana y las ruletas electrónicas multipuestos de jugadores.
Entre los próximos juegos a introducir en el Casino está el Poker Trijoker, con baraja francesa de 52 cartas, siete espacios para jugadores, un jefe de mesa y un croupier. También se va a introducir el póquer a tres cartas, en el que los participantes juegan contra el Casino, con baraja francesa. Y también el Texas Hold'em de contrapartida, en el que los participantes juegan contra el Casino y cuyo objetivo es conseguir, con las dos cartas propias y cinco comunes, una combinación de naipes de valor más alto que el de la banca. Los tres nuevos juegos han sido autorizados ya por el Gobierno de Cantabria, que regula el juego en nuestra comunidad.
También fiestas y actos
Pero no sólo es el juego el que mantiene vivo al Casino. La celebración de numerosas fiestas y eventos, coordinados desde el servicio de relaciones públicas, ha conseguido que esté más abierto que nunca a las nuevas tendencias y desfiles de moda, actos culturales, presentaciones, exposiciones de pintura y escultura y galas benéficas, teniendo en cuenta que el edificio tiene los mejores salones clásicos de Santander.
En sus dependencias se celebran también desde hace años los tradicionales concursos de flor, mus y de bridge. Éste reúne a 160 personas como mínimo.
Por el Casino pasaron el año pasado unas 100.000 personas y de ellas, 50.000 visitaron las salas de juegos. En el año 2009, las máquinas de azar movieron más de 10 millones de euros, de los que ocho volvieron a los jugadores en forma de premios.
El Casino tiene 36 máquinas de azar normales (las llamadas 'tragaperras' en el lenguaje popular) y dos ruletas electrónicas. Cada una de las máquinas de azar paga un impuesto anual de 7.000 euros. En diciembre pasado, las máquinas de azar del Casino dieron 619.000 euros en premios y en los diez primeros días de enero casi 70.000.
Impuestos a lo grande
Los impuestos se llevan buena parte de los ingresos del Casino. Hasta 1.450.000 euros de ingresos paga el 24% a Hacienda. Hasta los 2,3 millones, el impuesto sube al 38%. Si los ingresos son de 5,5 millones, el impuesto se dispara hasta el 49%.
Y si se sobrepasa esta cifra, el Casino debe pagar el 60% a Hacienda. Y a esto se añade el pago por cada mesa de ruleta: 56.000 euros al año. Son impuestos que van a las arcas del Gobierno de Cantabria.