Una veintena de asociaciones y fundaciones dedicadas a la protección de la naturaleza ha suscrito un documento, elaborado por Naturaleza y Hombre (FNYH), en el que se establece qué zonas de Cantabria son compatibles con el desarrollo de la energía eólica y qué otras áreas de la región deben quedar excluidas, atendiendo a criterios relacionados con la conservación de la biodiversidad.
De acuerdo con sus distintas posibilidades de adaptación a los impactos derivados de la instalación de los parques eólicos, el mapa divide el territorio de Cantabria en tres zonas diferentes: de sensibilidad extrema, de sensibilidad alta y de sensibilidad media.
En la primera, que es asimismo la más sensible al impacto de los parques, se situarían Liébana, la cuenca del Nansa hasta la costa, las sierras del sur de la región, buena parte de la comarca campurriana, el Parque Nacional Saja-Besaya y las cuencas del Miera, el Asón y el Agüera hasta la costa, además de la montaña pasiega. Aproximadamente dos terceras partes del territorio regional.
Recomendaciones
En esta zona «la recomendación es la exclusión de instalaciones eólicas», salvo en dos lugares concretos como son el entorno de la Autovía de la Meseta y una zona de pinares en Valderredible.
En la zona de sensibilidad alta se propone «mejorar el conocimiento», de tal manera que habrá «lugares donde el desarrollo eólico será posible y otros donde no será recomendable».
Las zonas de sensibilidad media son, a juicio de los promotores del documento, las más aptas para que el desarrollo eólico sea compatible con la protección de la biodiversidad.
Reducción de potencia
Ninguna de las siete áreas diseñadas por el Gobierno de Cantabria para el desarrollo de la energía eólica quedaría completamente excluida, según este documento, aunque en algunas de ellas se propone una «posible reducción de potencia».
De este modo, sería posible «conservar la biodiversidad, que es uno de los problemas que tenemos en el desarrollo de las energías alternativas, con la idea de combatir el cambio climático, que es otro de los problemas que tenemos», según el criterio expuesto por Carlos Sánchez (FNYH) durante la presentación. Juan Carlos del Olmo (WWF/Adena) y Guillermo Palomero (Oso Pardo) le acompañaron en la presentación de esta propuesta «constructiva, pragmática y pionera».