Julio Llamazares dijo una vez que «el paisaje es memoria. Más allá de sus límites, el paisaje sostiene las huellas del pasado, reconstruye recuerdos, proyecta en la mirada las sombras de otro tiempo que sólo existe como reflejo de sí mismo en la memoria del viajero o del que, simplemente, sigue fiel a ese paisaje» y Beatriz Ooms encaja en la imagen de 'viajero' que da el autor de 'En mitad de ninguna parte'. Ooms muestra, gracias a su memoria, 'La travesía por el Santuario del Saja' un recorrido visual, que se exhibe en la galería Acuarela, donde sus pinceladas son las huellas a seguir por el viajero.
A través de 29 obras, Ooms refleja «una visión personal de lo que significa ese lugar y que creo que es uno de los emplazamientos más hermosos de Cantabria». Salvo tres piezas dedicadas al mundo marino, el resto muestran un recorrido por esos paisajes cántabros que, según su autora, «tienen algo de mágico».
Ooms, nació en Londres hace 43 años, y admite que «la pintura fue una pasión tardía» pues «sólo hace cuatro años» desde que se decidió a plasmar dibujos en los lienzos. Confiesa que comenzó a pintar de manera «fortuita» tras apuntar a su hijo a clases de pintura, «al ver que se lo pasaba bien, me dio cierta envidia», reconoce, entre risas, esta licenciada en Filología inglesa.
«Un medio complicado»
Las casi treinta obras que se exponen en la galería santanderina podrán verse hasta el próximo día 1 de abril. De diferentes formatos, desde las muy grandes hasta algunas similares a «un libro de bolsillo», la memoria ayudó a esta artista tardía a pintar sus acuarelas. Un medio de expresarse que «tanto la gente como la crítica la consideran menor, pues es un medio más propio de los bocetos que de la pintura seria», asimismo Ooms asegura que la acuarela «tiene vida propia, es un medio muy complicado en el que apenas puedes corregir nada». Por ello, considera que «es muy importante pensar más que pintar».
Igual que si hablase de los trazos rápidos y casi invisibles que conforman sus lienzos, Ooms confiesa que en su horizonte figura seguir pintando «los lugares que más me gustan de Cantabria». Por ello, quiere embarcarse en una nueva aventura: retratar con sus acuarelas los paisajes de la costa quebrada.