Una de las más celebradas producciones teatrales de 2010, bajo la mano del director de escena Ernesto Caballero, en la que se conjuga el trabajo coral y la minuciosa labor interpretativa para retratar un ideal de cultura, recala este mes en Santander. El Centro de Acción Social y Cultural de Caja Cantabria acogerá el día 30 el montaje 'La colmena científica o el Café de Negrín', considerada una ambiciosa coproducción del Centro Dramático Nacional y la Residencia de Estudiantes de Madrid, a cargo de la compañía Teatro El Cruce, actualmente en gira además con 'La Fiesta de los Jueces' o 'Santo'.
La obra original de José Ramón Fernández está dirigida por Ernesto Caballero, con escenografía de Curt Allen e interpretada por José L. Esteban, David Luque, Lola Manzano, Pedro Ocaña, Paco Ochoa e Iñaki Rikarte.
Las entradas para este espectáculo están a la venta en la red de Caja Cantabria.
El montaje pone en escena el reencuentro de científicos y pensadores de la España de los años 20-30, en un laboratorio desvencijado y frente a una pizarra que se transforma con tecnología multimedia en una «ventana mágica» que evoca la España de hoy. Conmemorando el Centenario de la Residencia de Estudiantes, la acción arranca cuando un joven Severo Ochoa llega al laboratorio de Juan Negrín, quien se convertiría en protagonista político de episodios trágicos de la historia pero también afamado científico de la época, donde coincidirá con Ramón y Cajal, Moreno Villa, Unamuno, y la carismática Justa Freire. El espectáculo es una invitación a la reflexión sobre los logros conseguidos por todos aquellos que, por encima de sus diferencias ideológicas y de coyunturas difíciles, «les une la pasión común de dedicar sus esfuerzos e ilusiones al trabajo para el progreso colectivo; casi un siglo después, se ha ido haciendo realidad lo que, en su momento, parecían utopías».
El director Ernesto Caballero apostó por «evitar hacer una reconstrucción descriptiva y nostálgica, y a los muchos planos en el tiempo que tiene la obra he introducido uno más, un grupo de personajes, no muy explícitamente definidos, que serían científicos o estudiantes de alguna institución científica de hoy en día, de aquí y ahora».
Efecto museo de cera
Ellos son los que cuentan la historia y la obra es como una cita, una recreación de aquel tiempo realizada desde el presente, evitando así el efecto museo de cera. «No es un montaje descriptivo, de igual manera que no recreo un laboratorio con sus microscopios, tubos. tampoco he querido hacerlo con los actores buscando parecidos. Estos personajes vivían su momento sin ser conscientes de que iban a ser ilustres», asegura el director.
Caballero sostiene que «ni Lorca ni Buñuel sabían que iban a ser Lorca y Buñuel; cuando Unamuno dijo 'que inventen ellos' seguramente no lo dijo con énfasis, sino que lo diría en un café bromeando con alguien. Era gente normal, con la vida por delante y con mucho talento. Hoy en día habrá futuros llorcas, negrines, severos ochoas o justas freires tomando algo en la cafetería de cualquier facultad riéndose con sus compañeros», apunta.